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Economí­a - Página 7

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Museos Vaticanos I

   

Museos Vaticanos II

   

Museos Vaticanos III

 

Economí­a

El Vaticano no puede mantenerse a merced de la actividad productiva de su propio territorio, limitada a la venta de recuerdos turí­sticos, libros, sellos y entradas a museos. Pero cuenta con los ingresos de la organización católica en todo el mundo, provenientes de: las aportaciones económicas de los Estados donde cuenta con acuerdos (llamados Concordatos) de financiación (por su tradición católica); las donaciones de los católicos (a nivel personal o empresarial); y los beneficios de las empresas, escuelas, universidades y bancos propiedad de la Iglesia.

La economí­a estaba seriamente dañada en 1979, y tres años más tarde se produjo la quiebra de uno de los bancos más ilustres de Italia, el Banco Ambrosiano, que llevaba las finanzas internacionales del Vaticano, y el asesinato de su director Roberto Calvi: las investigaciones consiguientes revelarí­an que el banco se dedicaba al blanqueo del dinero de la mafia. Más tarde, el Papa Juan Pablo II trasladó la responsabilidad de la economí­a vaticana, el cual, a partir de 1984, se encargarí­a de las finanzas. Cinco años más tarde, el Papa lleva a cabo una reestructuración de la organización económica y la dirección económica fue encargada a cinco financieros reconocidos internacionalmente (bajo la supervisión de una comisión de cinco cardenales). La dependencia del Vaticano encargada de estos controles es la "Administración del Patrimonio de la Santa Sede".

Por acuerdo con Italia, en representación de la Unión Europea, la moneda vaticana es el euro, con diseño propio y aceptación en toda la zona euro. Dado que el Vaticano no tiene casa de moneda propia, ha establecido un acuerdo con Italia para su acuñación. El valor total de las monedas acuñadas no puede exceder de un millón de euros anuales.

   
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