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Museos Vaticanos I

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MUSEOS VATICANOS I

 
 

Ciudad del Vaticano

   

Museos Vaticanos II

   

Museos Vaticanos III

 

Primera parte de los museos vaticanos

Esta es la primera parte del artí­culo sobre los museos vaticanos, que a su vez se subdivide en otras y que puedes ver eligiendo en el menú de la derecha, lo que más te interese.

Si encuentras algún fallo, errata o si quieres colaborar en la actualización o ampliación de este artí­culo, no dudes en mandar la información, todo lo que sirva para mejorar, será bien recibido.


 
 

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Entrada y salida a los Museos Vaticanos

Situación entrada y salida de   los museosEn la muralla Norte, se encuentra una gran escalera diseñada en 1932 por el italiano Giuseppe Momo, esta escalera ubicada en el interior de los Museos Vaticanos está compuesta por dos espirales diferentes, una de subida para acceder a la exposición y otra de bajada para salir del museo. Hoy dí­a se usa normalmente solo como salida. Durante muchos años esta escalera ha sido la entrada y salida de los Museoa Vaticanos, hasta que se construyó la nueva.

Esta escalera es confundida, por muchos que han visitado los Museos Vaticanos, con la escalera de Bramante, que fue construida "un poquillo antes", en el "siglo XVI". Esto es debido a la falta de atención a las explicaciones de los guí­as y por la poca información que presta el Vaticano.

La nueva entrada, una nueva escalera en espiral, con ligero diseño futurista y muchisimo menos elegante, se encuentra junto a la anterior, frente al Patio de la Armadura. En la planta baja de esta se encuentra la oficina de información y la zona comercial, mientras que la taquilla y la entrada de los museos están en el primer piso al que se accede por la escalera de espiral, por una escalera mecánica o por un ascensor. En esta planta se encuentra la salida al patio de la armadura y las entradas a las salas del museo. Desde la terraza adyacente al patio de la armadura se puede ver la cúpula de San Pedro y una hermosa vista de los jardines del Vaticano.

Curiosamente, si se pregunta en la red, donde está la Escalera de Momo, todos dicen que en la salida, pero nadie especifica su emplazamiento.


 
 

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Patio de la Armadura

Situación Patio de la ArmaduraEn el centro de la terraza o pátio se encuentra la base de la columna de Antonino Pí­o (138-161), construido por los hijos (Marco Aurelio y Lucio Vero) Montecitorio.

La columna se construye en honor a los prí­ncipes en mitad del Campo De Marte ( cerca de la piña de leña sobre la que se incineró su cadáver).Mide 14,75 m. Bloque monolí­tico ( a diferencia de la Trajana) de granito rojo sin relieves de imágenes. Habí­a tablas de imágenes en tres de los cuatro lados de la base de la columna, en el otro habí­a una inscripción.

El tema, contenido, de la decoración grafica fue la escena de la apoteosis de Antonio Pí­o de su esposa Faustina, la cual murió 20 años antes que él, y también una procesión honorí­fica de la caballerí­a y los pretorianos (decursio).Marco Aurelio la levantó en honor a su padre adoptivo.Los relieves ponen de manifiesto la flexibilidad estilí­stica del arte romano, que se justifica en este caso por la claridad deseosa de instruir a los que observan. La apoteosis sigue la lí­nea del Relieve Histórico Romano.

La vivacidad de las águilas, portadoras de una bola que hace referencia al poder y de una serpiente que alude ala idea de eternidad, simboliza la ascensión hacia los dioses del cónyuge imperial ya que se levanta del Campo de Marte, que es donde se incineraban las almas. Antonio y Faustina están sobre la personificación alegórica de Eón, lo que simboliza que serán inmortales. Eón está en el medio y en la parte inferior tenemos a la diosa Roma ( en la parte derecha), la cual porta un casco que simbolizarí­a el poder de esta ciudad, y, por su puesto, en su escudo está la loba amamantando a los dos niños, sí­mbolo del origen de Roma. En la parte izquierda, en cambio lo que tenemos es la personificación del Campo de Marte o incluso del propio Augusto, que podrí­a ser una alusión, aunque muy sutil, a la continuidad entre el primer emperador y Antonio, en lo que atañe a la cuestión de "labor de imperio".

Fuente: Opiniones en potencia - blogspot


 
 

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Museo Gregoriano Egipcio

 

Situación Museo Gregoriano   EgipcioEl Museo Egipcio se encuentra al final de un tramo de la Escalera Simonetti (por el nombre del constructor que la proyectó en los años 1771-1784). Fundado en 1839 por Gregorio XVI, contiene piezas egipcias adquiridas por los papas a fines del 1700 y estatuas llevadas a Roma en la época imperial. Las salas I y II conservan aún elementos decorativos que imitan la arquitectura egipcia, como son las cornisas, columnas y discos solares alados. En la sala II la inscripción en jeroglí­ficos situada en la cornisa, dedicada a Gregorio XVI, redactada por el Pietro Luigi Ungarelli para celebrar la fundación del museo. Las salas III y IV tienen todaví­a el aspecto que tení­an en el siglo XIX, con las paredes pintadas imitando el alabastro y algunos paisajes a la manera egipcia pintados por Giuseppe De Fabris. La colección está constituida por antigüedades egipcias adquiridas por los papas desde finales del siglo XVIII, pero sobre todo por estatuas halladas en Roma y sus alrededores, traí­das de Egipto en la época romana. Igualmente están expuestos objetos producidos en Italia en los siglos I y II d.C. que imitan a los originales Egipcios. En 1951 durante el Pontificado de Pio XII, se efectuó la donación de la colección de Carlo Grassi de antigüedades egipcias menores. Dentro del complejo de los Museos Vaticanos y en distintas colecciones, hay piezas que merecen nuestra atención, ya que evocan a la cultura egipcia o a su historia. En la colección de estatuas romanas, en el denominado Museo Chiaramonti, encontramos un busto de Julio Cesar y sobre todo la estatua colosal del Nilo.

Sala I

En esta sala se exponen estelas, estatuas y objetos diversos con inscripciones que van desde el Reino Antiguo hasta la época cristiana. La Sala I da hacia la escalinata Simonetti con un portal monumental, enmarcado por mármoles rosas egipcios. La disposición ochocentista de imitación egipcia, llevada a cabo por el padre barnabita Luigi Ungarelli, eminente egiptólogo, introduce al visitante en el mundo faraónico, un estilo que es posible gracias a un marco en forma de garganta de granito rosa simulado, material con el que también ha sido realizado el disco solar ubicado encima de la puerta. La falsa inscripción pintada por el padre Ungarelli en el marco de la sala dice "Venid y ved la sala de las imágenes de Egipto". En el centro de la sala se encuentra la estatua en granito oscuro de Ramsés II (din. XIX, 1292-1225 a.C.) sentado en el trono.

Piezas expuestas en la Sala I:


Antiguo Reino

  • Estela funeraria de "puerta falsa" de Iry, administrador de la Necrópolis de Gizeh, IV din., en torno a 2550- 2525 a.C. Piedra calcárea. Alto 92,0 cm. Las estelas funerarias, según palabras de los antiguos egipcios, serví­an para "dar vida al nombre" del difunto quien, por lo general, se representaba en el momento de recibir regalos y ofrendas por parte de los miembros de su familia, sentado frente a una mesa puesta. Más tarde, el difunto aparecerá acompañado de algunas divinidades. La lista de los bienes para la vida del más allá del ka (alma) del difunto era un complemento necesario de la representación. La falsa puerta, que es una elaboración de una costumbre más antigua de colocar las estelas encuadradas en una fachada del edificio, serví­a al alma del fallecido para entrar y salir del más allá. En este caso, la estela funeraria propiamente tal se halla encuadrada en un panel colocado encima del arquitrabe de la falsa puerta. Iry, administrador de la Necrópolis faraónica de Gizeh, está representado sentado frente a la mesa del banquete.
  • Fragmento de relieve parietal, VI din., en torno a 2200 a.C.
  • Estela funeraria de "puerta falsa" de Ipyhersenebef, VI din., en torno a 2300 a.C.


Medio Reino

  • Estela funeraria de Neb-su, administrador de las pajareras del Faraón, XII din., 2000-1900 a.C.
  • Estela funeraria del servidor Ren-ef-ankh-set y de su familia, XII din., 2000-1900 a.C.
  • Estela funeraria del servidor Hori y de su familia, XII din., en torno a 2000-1900 a.C.


Nuevo Reino

  • Estela funeraria del prí­ncipe Nebsenet y de su mujer, XVIII din., 1550-1500 a.C.
  • Estela votiva dedicada al dios Ptah por Nebmen, XVIII din., en torno a 1500 a.C.
  • Estela funeraria de Iahmes, XVIII din., 1550-1500 a.C.
  • Estela funeraria de Meh, XVIII din., 1550-1500 a.C.
  • Estela conmemorativa que recuerda algunos trabajos realizados en el templo de Karnak por la reina Hatsepsut y su sobrino Tutmosis III, XVIII din., 1475-1468 a.C: Arenisca amarilla. Alto 115,0 cm. La estela conmemora la dedicación de un monumento al dios Amón en el recinto sagrado del Templo de Karnak. Los dos soberanos están representados en el centro (de izquierda, Hatsepsut seguida de Tutmosis) frente al dios; a la derecha, se halla representada en cambio una personificación de Tebas, como diosa armada con arco y flechas. La representación conjunta de Hatsepsut y Tutmosis permite datar el monumento al perí­odo de su corregencia, a mediados del siglo XV a.C.
  • Tabla de ofertas del escriba Djehutimes de Tebas, XVIII din., en torno a 1400 a.C.
  • Tabla de ofrendas, época Ptolemaica, III-II siglo a.C.
  • Tabla de ofrendas, VI din., en torno a 2400 a.C.
  • Tabla de ofrendas dedicada por Tutmosis III, de Tebas XVIII din., 1458-1425 a.C.
  • Relieve monumental de Tutmosis III, del Templo del dios Montu en Ermant, XVIII din., 1458-1425 a.C.
  • Fragmento de relieve procedente de una tumba, Menfis, fines de la XVIII din., en torno a 1325 a.C.
  • Fragmento de la estela funeraria de Ptahmes, escriba del gineceo del faraón, Menfis, fines de la XVIII din., en torno a 1325 a.C.
  • Cartucho del Faraón Amenofis IV Aknatón, Tell el-Amarna, XVIII din., 1352-1338 a.C.
  • Escarabajo "histórico" que conmemora la excavación de un embalse realizado por Amenofis III, cerca de su palacio de Malqata en el extremo occidental de Tebas, XVIII din., XI año del reinado de Amenofis III 1379-1380 a.C.
  • Estelas votivas dedicadas al dios Osiris, Abydos, XIX din., 1250 a.C.
  • Fragmento de vaso votivo de Imenmes, Tebas (Medinet Habu), XIX din., reino de Merneptah 1224-1212 a.C.
  • Estela votiva dedicada al dios Ptah, Deir el-Medina, XX din., en torno a 1150 a.C.
  • Estela votiva dedicada al dios Ptah por el sacerdote Neferrenpet, Menfis, XX din., en torno a 1150 a.C.


Baja Época

  • Estela funeraria del "devoto de Osiris" Ankhhapy (con inscripción aramea), de Menfis, XXVII din. Persa, VI siglo a.C.
  • Estatua del sacerdote Pashertaiah, Sais, XXVI din., reinado de Neco II 610-595 a.C.
  • Estatua sin cabeza del sacerdote Udja-Hor-res-ne. Basalto verde oscuro. Alto 96,0 cm. Personaje ilustre en un momento crí­tico de la historia de Egipto, bajo los últimos faraones de la dinastí­a de Sais, cuando el rey persa Cambises (525 a.C.) emprendió la conquista de éste. Las etapas de la conquista persa han sido parcialmente reconstruidas gracias a la inscripción colocada en dicha estatua y en la base. Udja-Hor-res-ne, cuya tumba ha sido descubierta últimamente en Abusir, era asimismo médico, almirante y sacerdote de la diosa Neith de Sais, XXVII din. persa, III año del reinado de Darí­o 519 a.C.
  • Estatua del sacerdote Pa- Debehu, Sais, fines de la XXVI din., en torno a 550 a.C.
  • Estela funeraria del sacerdote Gem, Akhnim, época Ptolemaica, III-II siglo a.C.
  • Estela funeraria del sacerdote Pa-sher-ta-sher, Tebas, época Ptolemaica, III-II siglo a.C.
  • Estela conmemorativa dedicada al dios Khonsu, Tebas, época Romana, I siglo a.C. - I siglo d.C.
  • Estela funeraria copta del arquitecto Euprepios, del Alto Egipto, V-VI siglo d.C.
  • Inscripción litúrgica copta, del Alto Egipto, V-VI siglo d.C.
  • Estela funeraria copta de Tabine y Sara, del Alto Egipto, V-VI siglo d.C.
  • Estatua de Ramsés II en el trono, Heliópolis, XIX din., 1279-1213 a.C.

Sala II

En esta sala se exponen objetos de culto funerario del Antiguo Egipto, se accede a través de un pasaje con dos columnas en estilo egipcio, en la que presenta una larga inscripción pintada en jeroglí­ficos que dice "Su Majestad, el Pontí­fice supremo, el muní­fico Gregorio, soberano y padre de la humanidad cristiana de todos los paí­ses, para hacer resplandecer de Su munificencia la ciudad de Roma, ha tomado las figuras grandes y bellas del Egipto antiguo y ha hecho este lugar, en el año 1839, en el mes de la inundación, en el dí­a VI del Señor Salvador del mundo, el dí­a de la coronación del soberano, el año IX (de su reino) ". El recorrido se articula en seis vitrinas, alrededor de una mayor ubicada en el centro.

Piezas expuestas en la Sala II:


Fuera de las vitrinas

  • Máscara-tapa del sarcófago del sacerdote Samético, Menfis, XXVI din., en torno a 600 a.C.

Vitrina central

En la vitrina central se exponen algunos sarcófagos (ataúdes y tapas) de madera estucada y pintada, con representaciones de las divinidades y reproducciones de textos del Libro de los Muertos, fechables a la XXI y XXV din. El lado opuesto a la entrada alberga dos momias y otras decoraciones funerarias tí­picas como vasos "canopes", destinados a contener las ví­sceras de los difuntos, extraí­das para la momificación de los cuerpos.

  • Ataúd con una representación de Hathor, Tebas, XXI din., 1000 a.C.
  • Ataúd y tapa del sarcófago de Hetepheres, Tebas, XXV din., 750-700 a.C.
  • Ataúd y tapa del sarcófago de Djet-Mut, Tebas, Deir el-Bahri, XXI din., 1000 a.C: Sarcófago de madera enlucida y pintada de 202 cm de alto, perteneciente a la sacerdotisa Djet-Mut, conocida como la "nodriza del dios Montu", dios de la guerra. Al igual que otros sarcófagos del mismo perí­odo conservados en el Museo, éste procede de la vasta necrópolis de Deir el-Bahri, en las inmediaciones de Tebas, utilizada por miembros de la clase medio-alta de la sociedad egipcia.
  • Momia de mujer, Tebas, XXI din., 1000 a.C.
  • Momia en su féretro, Tebas, Deir el-Bahri. XXI din., 1000 a.C. Madera enlucida y pintada, vendas de lino, 198 cm de alto: La práctica de la momificación alcanza su difusión máxima incluso entre las clases medio-bajas de la sociedad egipcia durante el perí­odo de las dinastí­as XX-XXI (1200-950 a.C.), tal como lo testimonia este ejemplar, perteneciente a un numeroso grupo de momias colocadas en sarcófagos estucados y pintados, producidos en serie, hallada en la Necrópolis de Deir el- Bahri en Tebas. Se trata de una momia de hombre, envuelta en un sudario de lino, sobre el cual quedan impresos algunos ornamentos (el pectoral posee una red con perlas de pasta de vidrio azul).
  • Vasos "canopes" de alabastro, Tebas, XX-XXV din., 1300-650 a.C.
  • Sarcófago con representación de Tutmosis III divinizado, Tebas, XXI din., 1000 a.C.
  • Ataúd y tapa del sarcófago de Djedhoriuefankh, Tebas, XXI din., 1000 a.C.

Vitrina I

  • Ataúd de sarcófago, Tebas, XXI din., en torno a 1000 a.C.

Vitrina II

  • Estatuillas de madera enlucida y pintada con estuche para Libro de los Muertos, Tebas y Menfis, II-I a.C.

Vitrina III

  • Ornamentos personales para difuntos, escarabajos con el XXX capí­tulo del Libro de los Muertos escrito.

Vitrina IV

  • Figuritas ushabti del sacerdote de Amón Djethonsu, XXI din., 1000 a.C.

Vitrina V

  • La vida cotidiana: cofre, apoya cabezas, paleta, abanico, sandalias, cesta de mimbre y vaso, XX din., 1300 a.C.
  • Modelo de embarcación, Tebas, XII din., 2000 a.C.

Vitrina VI

  • Mascara funeraria en yeso de época romana.
  • Mascara funeraria en cartonaje dorado de época romana.
  • Sarcófago de piedra del sacerdote SemaTauy, Menfis, siglos IV-III a.C.
  • Sarcófago de piedra del escriba Imhotep, Tebas, XXVI din., 600 a.C.
  • Tapa de sarcófago de piedra de Pedubastis, Menfis, siglo IV a.C.
  • Tapa de sarcófago de madera de WahibRa, Menfis, XXVI din., siglo VI a.C.

Sala III

En esta sala se ha reconstruido, la parte más sugestiva de la decoración del Serapeum, del Canopo de la Villa Adriana. Uno de los más sugestivos complejos arquitectónicos que forman parte de la gran villa erigida en Tivoli por el Emperador Adriano (117-138 d.C.), es el llamado Canopo, del nombre del brazo del Nilo que conduce de Alejandrí­a a la ciudad homónima. Aquí­ el Emperador quiso construir, a modo de conclusión escenográfica del recorrido que bordeaba la larga cuenca conocida como Pecile, el Santuario de Serapis (Serapeo), una articulada estructura arquitectónica compuesta de una pila rectangular enmarcada dentro de una exedra, seguida por un galerí­a con piscina estrecha y larga. Todo el complejo del Pecile y del Canopo era una transposición arquitectónica de la realidad geográfica, respectivamente, del Mediterráneo (por ejemplo, en la orilla occidental del Pecile se encuentran réplicas de las Cariátides del Erecteón de Atenas) y del Valle del Rí­o Nilo, simbolizado por la original composición de la exedra del Serapeo, que representa al Delta, y del Canopo mismo, dividido en dos partes, el Bajo y Alto Egipto. Numerosas estatuas, actualmente conservadas en el Vaticano, Londres, Dresde y Munich, formaban una serie de grupos:

Piezas expuestas en la Sala II.

 

Osiris

  • Amanecer solar de Osiris/Apis. que surge de una flor de loto entre dos sacerdotisas y un oferente, grupo colocado encima de un puente a través del canal que representa al Nilo.
  • Osiris/Apis (Serapis). Busto de Osiris que nace de la flor de loto: Mármol gris. Alto 50 cm. Erróneamente restaurado en el siglo XVIII con la parte inferior femenina. En el Serapeo de Canopo, Adriano realiza un intrépido intento de reforma religiosa, divinizando a su favorito Antí­noo, muerto ahogado justamente en el canal llamado Canopo, que une Alejandrí­a al brazo principal del Nilo, asimilándolo con Osiris, dios que muere y renace, ya a su vez asociado por los Tolomeos a Serapis, divinidad de la salvación alejandrina.
  • Sacerdotisa que participa en el rito de nacimiento de Osiris.
  • Sacerdotisa música que participa en el rito de nacimiento de Osiris.
  • Sacerdote que lleva ofrendas durante el rito de nacimiento de Osiris.

 

Divinidades asociadas en la mitologí­a a Osiris/Apis: Todas ellas halladas en los nichos a los lados del puente

  • El dios Nefertum.
  • Isis y Horus de Canopo
  • Osiris/Antí­noo copia (Staatliche Sammlung Aegyptischer Kunst, Gl. WAF 14).
  • El dios Ptah.

 

Antí­noo/Osiris del Alto y Bajo Egipto

  • Antí­noo/Osiris, de Villa Adriana, Pecile.
  • Busto de una estatua de Antí­noo/Osiris, del Pantanello (?) antiguamente en el Ala Nueva.
  • Antí­noo/Osiris. Estatua de la divinidad, de mármol blanco de 241 cm. de alto, que representa al Alto Egipto. Las estatuas del Serapeo de Canopo dan testimonio cómo el Emperador Adriano hubiese divinizado a su favorito Antí­noo, muerto ahogado justamente en el canal llamado Canopo, que une Alejandrí­a al brazo principal del Nilo, asimilándolo con Osiris, dios que muere y renace, ya asociado a su vez por los Tolomeos a Serapis, divinidad de la salvación alejandrina.

 

El origen de la crecida del Nilo

  • Isis-Sothis-Deméter: Mármol blanco Alto120 cm. Busto monumental de la diosa, considerada la portadora de la crecida del Rí­o Nilo. En efecto, el busto domina una fuente alimentada por una gran cisterna que, al ser accionada mediante complejos mecanismos hidráulicos, era capaz de reproducir en el Canopo una especie de crecida del Nilo. La asociación de Isis con Sothis está motivada asimismo por el hecho que en el año 139 se daba inicio a una nueva era Sothiaca (cada 1465 años) y Adriano habí­a programado una serie de celebraciones para dicha ocasión.

 

Sala IV

En esta sala se exponen estatuas y bajorrelieves, imitaciones de originales egipcios y otras obras que representan verdaderas reinterpretaciones de temas egipcios, pero en el estilo clásico del arte romano, esculpidos en Italia en la época imperial para decorar templos y lugares sagrados de las divinidades egipcias en Roma y sus alrededores, esta sala da testimonio de la gran influencia del mundo de los faraones en la sociedad imperial.

Piezas expuestas:

  • Relieve (imitación romana) con el dios Thot, Roma, antiguamente en el Museo Kircheriano, s. II d.C.
  • Estatua de Hapy, genio de la fecundidad, Veio (excavaciones, 1811-1813), s. I-II d.C.
  • Estatua fuente de Hapy, genio de la crecida del Nilo, de su boca abierta salí­a agua que, después de haber atravesado el cuerpo de la estatua, se consideraba como el agua de Nilo necesaria para algunos rituales, la estatua procede de los Huertos Salustianos, Roma, s. I d.C.
  • Estatua yacente del Nilo, Roma, s. I-II d.C.
  • Terracota pintada con paisaje "nilótico", Roma, Iglesia de Santa Sabina, s. I-II d.C.
  • Estatua de babuino (Thot cinocéfalo): Caliza. Alto110 cm. Hallada en el Serapeum del Campo de Marte, actual Iglesia de San Esteban del Cacco) en su base está la firma de los escultores Amonio y Fidias, y el texto de la disposición del año 159 d.C. que autorizaba su colocación en el templo. A esta pieza se la conoce como el "Cacco",159 d.C.
  • Estatua del dios Anubis: Mármol blanco. Alto 155 cm. Señor de la momificación, quien guiaba a los difuntos al infierno, aquí­ representado según el estilo romano como un personaje tunicado, aunque basándose en una iconografí­a "de imitación egipcia". En la mano derecha empuña un sistro, mientras que en la izquierda, sostiene el caduceo de Hermes que serví­a para dirigir las almas en la religión greco-romana.a. Esta estatua procede de Anzio s. I-II d.C.
  • Tres estatuas del dios Horus-Zeus Casios de Pelusio, Tivoli, Villa de Casio, s. II d.C.
  • Fragmento del fuste y capitel de una columna egipcia, Roma, Templo de Isis en Campo de Marte, siglo I d.C. (reconstrucción).

 

Sala V

El Hemiciclo alberga la colección de estatuas monumentales de divinidades y faraones egipcios, que se datan entre 2000 a.C. y 200 d.C. En la terraza del Nicho de la Piña se encuentran otras estatuas de dioses, algunos sarcófagos de piedra y las dos estatuas de leones de Nectanebo I.

Piezas expuestas en la Sala:


Fuera de las vitrinas

  • Cabeza de Mentuhotep II, de Tebas, XI din., reino de Mentuhotep II, 2010-1998 a.C: Cabeza de una estatua de arenisca amarillenta de 60 cm de alto, que por antigüedad y calidad de formas es un extraordinario ejemplo de retrato monumental real egipcio, del Faraón Nebtauirá Mentuhotep, segundo soberano de la XI dinastí­a, considerado ilegí­timo por algunas listas faraónicas, el cual realizó importantes actividades de construcción, a cuyo servicio como visir trabajó Amenemhat, el fundador de la XII dinastí­a. El rostro está pintado de rojo oscuro para representar el color de la piel, según una convención tí­pica del arte figurativo egipcio. El nombre del soberano se halla inscrito en el pilar de apoyo, detrás por el lado derecho.
  • Cabeza de una estatua de la diosa leona Sekhmet, Templo de Mut en Karnak, XVIII din., reino de Amenofis III, 1390-1352 a.C.
  • Estatua de la diosa leona Sekhmet, Templo de Mut en Karnak, XVIII din., reino de Amenofis III 1390-1352 a.C. El gran complejo religioso de Karnak abarcaba, además del Templo de Amón, un recinto sagrado en la parte meridional, en el que se hallaba el Templo de la diosa Mut, rodeado por un lago en forma de medialuna dedicado a las actividades cultuales y algunos santuarios secundarios. En el Templo de Mut, erigido por Amenofis III, dicho faraón dedicó dos series de 365 estatuas de granito gris de la diosa leona Sekhmet (equivalente a la misma Mut), dos de las cuales, que la representan sentada en el trono, se hallan expuestas en el Hemiciclo, mientras que ocho de pie y sentadas, se ubican en la terraza adyacente al Nicho de la Piña. Una cabeza de una estatua de la misma diosa con sombrero y ureus se halla expuesta en el Hemiciclo.
  • Otra estatua de la diosa leona Sekhmet, Templo de Mut en Karnak, XVIII din., reino de Amenofis III 1390-1352 a.C.
  • Otra estatua de la diosa leona Sekhmet, Templo de Mut en Karnak, XVIII din., reino de Amenofis III 1390-1352 a.C.
  • Estatua de Horudya, gran sacerdote de Re en Heliópolis, XXVI din., en torno a 600 a.C.
  • Estatua de una divinidad primordial ("Geb de la tierra" o "Shu del aire") o de una forma antropomórfica del dios Seth, XVIII din., alrededor de 1350 a.C.
  • Estatua colosal de la reina Tuya madre de Ramasés II, de Tebas, Ramesseum, reino de Ramsés II, 1279-1213 a.C. Granito oscuro con manchas amarillo -rojizas Alto 227 cm.
  • Estatua colosal que representa a la reina Tuya, importante personaje histórico, esposa del faraón Seti I (1294- 1279 a.C.) y madre venerada de su sucesor, Ramsés II (1279-1213 a.C.). La obra fue dedicada justamente en el templo de este último, el Ramesseum en Tebas y desde aquí­ fue llevada a Roma por Calí­gula (37-41 d.C.), junto con las estatuas de Tolomeo Filadelfo y Arsí­noe II (5.12 e 5.13) para decorar los Huertos Salustienses, lugar en el que fueron halladas en el s. XVIII, cerca de la actual Piazza Fiume.
  • Estatuas del babuino del dios Thot, de Karnak, XIX din., 1300-1250 a.C.
  • Estatuas del babuino del dios Thot, de Karnak, XIX din., 1300-1250 a.C.
  • Dorso de una estatua de Nectanebo I, hallada en 1838 en Nepi (Lacio septentrional), reino de Nectanebo I, XXX din. 380-362 a.C.
  • Estatuas colosales de Ptolomeo II Filadelfo, de Heliópolis, perí­odo greco-romano 285-246 a.C: Granito rojo. Alto 266 cm. Uno de los artí­fices de la helenización de Egipto durante el segundo cuarto del s. III a.C. Las estatuas fueron traí­das a Roma por Calí­gula (37-41 d.C.) para que decoraran los Huertos Salustienses y adornaban el pabellón donde se encontraba la Estatua de la reina Tuya, en la actual Piazza Fiume. En aquella ocasión, Calí­gula hizo realizar una copia de la estatua de la reina Arsí­noe II en honor de la hermana Drusila, con la que se habí­a casado y a la que deseaba ensalzar como a una diosa. En efecto, la maní­a de grandeza del Emperador lo llevó a compararse con los faraones, a quienes no se negaba la calidad divina.
  • Estatua colosal de Arsí­noe II, de Heliópolis, perí­odo greco-romano 285-246 a.C: Granito rojo. Alto 270 cm. Otro de los artí­fices de la helenización de Egipto durante el segundo cuarto del s. III a.C.
  • Estatua colosal de "Drusila - Arsí­noe", de Roma, Huertos Salustianos, reino de Calí­gula 37-41 a.C.
  • Estatua de Isis - Fortuna, Tivoli, Villa Adriana (se cree), s. II d.C.
  • Estatua de Isis - Fortuna, Tivoli, Villa Adriana (se cree), s. II d.C.
  • El dios Bes, protector de las mujeres embarazadas, Roma, s. I-II d.C.
  • Dorso de una estatua antropomorfa del Toro Apis, esta pieza procede de la colección del grabador Piranesi, hallada posiblemente en Roma o en Villa Adriana, Menfis, época tarda, s. III-II a.C.
  • Busto de Serapis, Roma, s. II d.C.

 

Vitrina A

  • Dos fragmentos de relieves, uno de los cuales, pintado, procedentes de tumbas del Antiguo Reino en Sakkara.


Vitrina B

  • Pequeño busto de Isis o de una reina Ptolemaica procedente de Roma, aunque de manufactura egipcia, del s. II-I a.C. 2º Pequeño busto viril de época de Sais, de la XXVI din., entorno a 650 a.C. 3º Pequeño busto viril del tipo "modelo de escultor", XXVII din. persa, en torno a 525-404 a.C. (retirado de la vitrina en el momento de la foto).

 

Sala VI

En una pequeña sala se encuentran reunidas figuritas votivas y objetos culturales de bronce de los siglos X al IV a.C. , esta colección perteneció a Carlo Grassi y fué donada al Papa Pio XII por la Señora Neda Grassi, esta colección ilustra las creencias de la religiosidad popular egipcia.

 

Artes mágicas y de protección

La primera sección se refiere a las artes mágicas y conservan amuletos y objetos protectores:

  • Estela mágica para sanar de los mordiscos de escorpiones y serpientes, con una representación del dios niño Harpocrates.
  • Figurita de un hipopótamo que representa las fuerzas maléficas, atravesado por un arpón.
  • Bes, genio protector de los niños y de la familia.
  • Figuritas de divinidades de la naturaleza.


Animales como "exvotos"

La segunda sección está dedicada a figuritas de animales sagrados ofrecidas como exvotos, en algunos casos, la base de las estatuillas contení­a el cuerpo del animal representado:

  • Figuritas de peces.
  • Cocodrilo del dios Sobek.
  • Toro Apis y su vaca madre.
  • Toro Apis.
  • Icneumón (llamado el "el ratón de los faraones"), animal sagrado para el dios solar de Heliópolis, Atum.
  • Escorpión de la diosa Selket.
  • Halcón del dios Horus.
  • Gata de la diosa Bastet.
  • Gata de la diosa Bastet.
  • Ibis del dios Thot. El ibis, ave muy común en el Valle del Nilo, era el animal sagrado con el que se identificaba a Thot, dios del Ultratumba. Por este motivo, estatuillas de madera pintada como ésta, se añadí­an a los efectos funerarios, o eran utilizadas en la vida doméstica como genios protectores.
  • Ibis del dios Thot.
  • Divinidades-serpiente.
  • Divinidades-serpiente.

 

Divinidades como "exvotos"

Otro género clásico de "exvoto" era el de las estatuillas de divinidades.

  • La diosa Hathor de Dendera.
  • La diosa Neith de Sais.
  • La diosa Sothis, es decir, la estrella que al aparecer anunciaba la llegada de la crecida del Nilo.
  • Una medalla dedicada al dios Khonsu.
  • El dios Thot de Hermópolis.
  • La diosa leona Sekhmet. Junto con la figura del dios Amón, con cabeza de carnero y la triada de Tebas, forman un grupo que representa una leyenda famosa: la diosa leona Sekhmet, tras marcharse furiosa de Egipto regresa debajo de los vestidos de la diosa gata Bastet, para luego calmarse gracias a la melodí­a emitida por un sistro, tocado por el dios Onuris.
  • El dios Amón de Tebas con cabeza de carnero.
  • La triada de Tebas, o sea, Amón en forma humana con su esposa Mut y el hijo Khonsu.
  • La triada de Menfis: Ptah, Sekhmet y Nefertum.
  • Imhotep, el famoso visir del faraón Zoser de la III dinastí­a (2630-2611 a.C.), el arquitecto que construyó su pirámide en Sakkara y que fue divinizado en época tarda.
  • Algunos protagonistas del mito de Osiris: Osiris e Isis con el hijo Harpocrates, Horus, Neftis y Anubis.


Objetos de Cultuales

Objetos realizados para el culto doméstico son por ejemplo.

  • Dos medallas votivas.
  • Una sí­tula, el recipiente utilizado para las aspersiones con agua sagrada del Nilo, con una escena de sacrificio ofrecido a Osiris e Isis esculpida en ella.
  • Un incensario hecho con una varilla de bronce decorada con grabados, con la cajita para guardar el incienso en el centro, y en el extremo, el quemador para la brasa.

 

Sala VII

Esta sala conserva una amplia colección de bronces y figuritas de arcilla helení­sticos y romanos (s. IV a.C. - s. II d.C.) y algunas cerámicas vidriadas islámicas (s. XI-XIV) procedentes de Egipto y pertenecientes a la Colección Grassi, donada al Museo Gregoriano Egipcio en 1952. También en esta sala está representado el arte de Palmira en Siria, colección donada por Federico Zeri.

Bronces Divinidades Egipcias

Bronces Divinidades Egipcias helenizadas bajo los Ptolomeos, representadas según los cánones de la iconografí­a griega.

  • 0Isis - Fortuna, protectora de la ciudad de Alejandrí­a.
  • Isis - Sothis, sentada en un perro que representa a la constelación a la cual pertenece la estrella Sothis.
  • La Drí­ada alejandrina, Serapis, Isis y Harpocrates, este último representado en distintas formas especialmente interesante es Harpocrates sentado en una flor de loto. La pieza es interesante porque muestra de qué manera fue reinterpretado un modelo tradicional egipcio por los artistas helenistas; al mismo tiempo, la gran difusión de este motivo figurativo en la época helení­stica da testimonio de la fuerte y progresiva propagación de cultos de salvación en los siglos poco antes de la venida del Señor.
  • La diosa Deméter
  • Un sacerdote bajo forma del dios Anubis.
  • La serpiente benéfica Agathodaimon.

Figuritas alejandrinas en terracota

Las excavaciones han dado a la luz un gran número de estas figuritas de molde helení­sticas (s. IV-I a.C.), llamadas alejandrinas, producidas en serie y difundidas en todo el Mediterráneo, que representan divinidades, seres protectores, genios, amuletos, animales, bagatelas, personajes famosos, máscaras y objetos decorativos o anecdóticos.

  • Un delfí­n.
  • Máscaras de teatro.
  • Figuritas femeninas, en particular, la Diosa Aurora, una divinidad menor que adquiere mayor importancia en el Egipto helení­stico gracias a la identificación con otras divinidades egipcias femeninas, aun conservando desde el punto de vista figurativo, las caracterí­sticas iconográficas de la figura divina griega original.
  • Tipos étnicos africanos y árabes del Mar Rojo.
  • Personajes caricaturescos.

 

Figuritas de bronce helení­sticas de Alejandrí­a

  • Dionisos.
  • Simulacro de Oinochoe en forma de sátiro.
  • Herma.
  • Amazona herida.
  • Leones.
  • Animales varios.
  • Elefante.
  • Retrato de Ptolomeo, probablemente Ptolomeo III Evergetes.
  • Personificación de la ciudad de Alejandrí­a representada con una piel de elefante en los hombros.
  • Narciso.
  • Sátiro.
  • El dios Atis.
  • Tres Hermes.
  • Representaciones varias de Afrodita.
  • Representaciones varias de Eros.
  • Elementos de mobiliario y partes de enseres.



Hallazgos procedentes del Egipto cristiano

Los objetos recopilados en esta vitrina se remontan a los siglos V y VIII d.C. y dan testimonio de la difusión de la liturgia y del culto cristianos en el Egipto copto.

  • Fragmentos de vasos con figuras humanas pintadas.
  • Unas lucernas.
  • Recipiente para el incienso utilizado durante ceremonias litúrgicas.
  • Ampolla de terracota para el agua santa.



Hallazgos procedentes del Egipto islámico

En esta vitrina se encuentran objetos varios procedentes del Egipto islámico.

  • Fragmentos de cerámicas islámicas vidriadas de los siglos XI-XIV
  • Balsameras y porta perfumes de los siglos VIII-X
  • Pesas y sellos de verificación del peso con valor financiero de los siglos VIII-X
  • Candelabros de cobre del s. XIV
  • Copa de cerámica vidriada con reflejos metálicos del s. XI-XII
  • Un servicio de jarras y copas fabricadas en Persia de los siglos XII-XIII



Arte de Palmira

El arte de Palmira está representada por relieves funerarios con bustos masculinos y femeninos, colocados en una hornacina que reproduce esquemáticamente las de las tumbas subterráneas de la gran ciudad caravanera de Sí­ria.

  • Tabla de relieves funerarios con bustos masculinos y femeninos del s. I-III d.C.
  • Tabla de relieves funerarios con bustos masculinos y femeninos del s. I-III d.C.
  • Tabla de relieves funerarios con bustos masculinos y femeninos del s. I-III d.C.
  • Tabla de relieves funerarios con bustos masculinos y femeninos del s. I-III d.C.
  • Tabla de relieves funerarios con busto masculino s. I-III d.C.

 

 

Sala VIII

Esta Sala está dedicada a materiales arqueológicos procedentes de Mesopotamia y de la Siria-Palestina pre-clásica (III-I milenio a.C.), la región en la orilla oriental del Mediterráneo, cuna de las primeras sociedades urbanas semí­ticas y origen de las tres grandes religiones monoteí­stas modernas: Hebraí­smo, Cristianismo e Islam. En particular, uno de los lotes más significativos está representado por las antigüedades de Tierra Santa, las cuales ilustran los resultados obtenidos por las importantes instituciones arqueológicas católicas.

Antigüedades de Mesopotamia

La Mesopotamia es el lugar de origen de la ciudad, la escritura, el concepto de estado. De este extraordinario proceso de formación de la primera sociedad quedan testimonios elocuentes, las tablillas escritas en caracteres cuneiformes y los sellos cilí­ndricos, que serví­an para confirmar los documentos producidos por las primeras administraciones públicas de la historia.

 

Tablillas cuneiformes de Mesopotamia

La Tierra entre los dos Rí­os es la cuna de la escritura, el medio de transcripción indispensable, primero para la administración de los nacientes estados ciudad, y luego, para dejar por escrito la literatura sumeria y acadia en las escuelas de escribas. Los habitantes de Mesopotamia a fines del IV milenio a.C. y los Sumerios, inventaron este medio de comunicación extraordinario, mediante tablillas de arcilla que eran grabadas con un punzón puntiagudo, realizando en un comienzo logogramas, es decir, dibujos esquemáticos de los objetos aludidos, para luego simplificarlos gradualmente a través de la descomposición de las figuras en cuñas, hasta alcanzar un amplio repertorio de signos silábicos (alrededor de 600), equivaliéndose a veces incluso a palabras, y por consiguiente, utilizados para escribir términos abstractos, que no se pueden expresar mediante sí­mbolos o dibujos esquematizados, gracias a la descomposición en sí­labas. Debido al carácter silábico de los signos, el cuneiforme, nacido para escribir el sumerio, se pudo utilizar desde la mitad del III milenio a.C. para la lengua semí­tica de los nuevos habitantes de Mesopotamia, los Acadios, y más tarde, el babilónico, el amorreo, el arameo, el asirio (todos los idiomas y dialectos semí­ticos), e incluso el hitita, una lengua indoeuropea, y el hurrita, lengua aglutinante difí­cil de clasificar. Una vez escritas, las tablillas eran cocidas en el horno y la arcilla se transformaba en cerámica, conservándose por milenios en el terreno de los sitios arqueológicos del Próximo Oriente, para transmitirnos un tesoro inestimable. Enteros archivos administrativos y bibliotecas han hecho llegar hasta nosotros un cuadro vivo y directo de los acontecimientos históricos y polí­ticos, de la organización social y económica, de la mitologí­a y la religión de los pueblos de Mesopotamia, del Irán occidental, de Turquí­a y Siria. Los textos cuneiformes conservados en los museos de todo el mundo han devuelto un patrimonio cultural inmenso, aún en parte por traducir y divulgar. Las tablillas detalladas a continuación son ejemplos de distintos tipos de textos y lenguas de Mesopotamia desde el III milenio a.C. hasta el I.

  • Venta de una parcela: De Fara, Irak central, en torno a 2500 a.C. (inv. D208). Los textos de Fara son los documentos más antiguos de Mesopotamia que hayan sido escritos. En ellos, el idioma expresado con signos cuneiformes sumerios es en realidad, el acadio, la lengua semí­tica más antigua conocida hasta ahora.
  • Clavo: Con el nombre y titulación del rey Sin-Kashid de Uruk. De Uruk, Irak meridional, perí­odo de las dinastí­as amorreas, reino de Sin-Kashid 1865-1833 a.C. (inv. D718).
  • Lista de raciones de dátiles: Del Irak central, I din. de Babilonia, 32 año del reino de Hammurabi (inv. D721). Grumo de arcilla en forma de nuez perforada usado para sellar (bulla), que serví­a para sujetar el cordón que cerraba una caja para tablillas cuneiformes.
  • Tabla IV del Poema de Erra: Babilonia, Irak central, perí­odo neo-babilonio, 626-539 a.C. (inv. D722). El Poema de Erra es una composición babilónica del s. VIII a.C., atribuida al escriba Kabti-ilani-Marduk (765-763 a.C.), aunque la copia en cuestión es por lo menos de un siglo y medio más reciente. El poema narra las aventuras de un héroe, Erra.
Sellos cilí­ndricos de Mesopotamia

Los sellos cilí­ndricos eran utilizados ya desde el III milenio a.C. en Mesopotamia para certificar los documentos cuneiformes (tabillas y bullae, es decir, grumos de arcilla para sellar puertas o elementos para cerrar objetos), que representaban generalmente una especie de visto bueno del funcionario encargado de la operación especí­fica (sellar una tablilla como testigo, sellar el cierre de la puerta de un almacén, colocar el propio sello a un vaso de arcilla como signo de propiedad, etc.). Realizados en piedras duras, a menudo preciosas o semi-preciosas, como esteatitas, andesitas, lapislázuli, corniola, y también de hueso, marfil; en casos particulares, se grababan en la madera con representaciones mitológicas, simbólicas, rituales o esquemáticas. La glí­ptica es, por lo tanto, en Mesopotamia y regiones cercanas, un aspecto tí­pico y caracterí­stico del arte figurativo y, ya que los sellos eran ordenados por miembros del estado, nos da testimonio del altí­simo nivel artí­stico alcanzado por los talleres de grabado palatinos. El desarrollo histórico de la glí­ptica mesopotámica permite seguir la evolución de temas representados en los sellos; la selección expuesta ilustra los perí­odos tardo Uruk - época persa (3300-333 a.C.).

  • Sello cilí­ndrico de Nabucodonosor.
  • Otro sello.
  • Otro sello.

 

Antigüedades de Siria-Palestina

La orilla oriental del Mediterráneo, el llamado Levante, fue testigo en los tres milenios antes de Cristo del desarrollo histórico de las culturas siro-palestinas, a partir de la gradual afirmación de las primeras sociedades urbanas, tal como lo testimonian desde el punto de vista arqueológico, sitios como Ebla, Biblos, Arad, Megiddo, Jérico, hasta el gran florecimiento de las ciudades estado de los Amorreos en el II milenio a.C., cuya autonomí­a halla término en el siglo XVI a.C., debido a la llegada de la dominación militar egipcia en Palestina y, Siria, con el gobierno transitorio de Mitani (una fuerza polí­tica de la Mesopotamia septentrional), seguido por el dominio más férreo de los Hititas. La caí­da del sistema urbano de la edad de bronce, relacionada con las violentas intrusiones de los llamados "pueblos del mar", marca el paso hacia una nueva etapa de formación en la que se difunden el alfabeto y la metalurgia del hierro, se forman los primeros estados nacionales (Arameos, Filisteos, Amonitas, Moabitas, Edomitas, Israelitas) y nace un nuevo modelo de explotación agrí­cola y de organización urbana y polí­tica. Algunos de estos importantes momentos históricos han quedado como impresos en los descubrimientos expuestos en esta sección.

  • bjetos de una tumba del Bronce Antiguo I procedente de Bab edh-Drah': La Necrópolis de Bab edh-Dhra' en Jordania es uno de los cementerios más amplios del Bronce Antiguo I (3150-3050 a.C.) y con sus numerosas tumbas excavadas en la roca, da testimonio de los ceremoniales fúnebres de las poblaciones que habitaban en el Valle del Jordán meridional y el margen occidental del desierto siro-arábico al comienzo del proceso de sedentarismo y concentración que llevará, con el pasar de los siglos, al nacimiento de las primeras ciudades en Palestina. Varias culturas han sido identificadas durante este perí­odo basándose en las producciones de cerámicas utilizadas para los ajuares fúnebres, tal como el expuesto de Bab edh-Drah'.
  • Vasos de ajuares tumbales de la Edad de Bronce Antiguo IV procedentes de la Necrópolis de Jericó: Jericó es uno de los lugares más antiguos y vetustos del Cercano Oriente. En las inmediaciones del asentamiento, poblado casi ininterrumpidamente desde el año 10.000 a.C. hasta el s. XVI d.C., se encuentra una de las más amplias necrópolis de la región, con un sector ocupado por el cementerio del Bronce Antiguo IV; perí­odo de la historia palestina durante el cual la población de la región abandona la vida en las ciudades para regresar a la economí­a agrí­cola de aldeas. A este perí­odo, datado entre 2300 y 2000 a.C., pertenece el grupo de vasos expuesto, que ejemplifica un tipo de ajuar tumbal muy caracterí­stico.
  • Dos jarros de la Edad de Hierro II: Jarros de 24 cm de altos, de cerámica roja (revestida por una espesa capa de arcilla lí­quida poco antes de la cocción, que forma una pátina) y pulida (frotada con un instrumento de madera o paño); caracterí­stica producción siro-palestina de la Edad de Hierro II (1000-800 a.C.).
  • Seis puntas de flecha de bronce.

 

Sala IX

La Sala IX está dedicada a los relieves procedentes de Asiria (Irak septentrional). Las hazañas de los soberanos que fijaron los confines del primer gran imperio de la historia desde Persia al Mediterráneo y de Anatolia a Egipto, se festejaban en majestuosos palacios decorados con ciclos de relieves esculpidos. La sala está dividida en cuatro secciones dedicadas a relieves de cuatro reyes neoasirios, como son:

Sargón II (721-705 a.C.)

  • Ladrillo con inscripción de Sargón II, Khorsabad, Palacio Real de Sargón II 706 a.C. Arcilla cocida, estampillada y vidriada. Alto 12 cm Inv. 15025. La inscripción celebra la construcción de la ciudad y del palacio "Sargón, rey del universo, ha construido esta cuidad: Dí»r- Sharrí»kin ["La fortaleza de Sargón"] es su nombre; en su interior él ha hecho este Palacio sin igual".
  • Inscripciónes de Sargón II; Khorsabad (antigua Dí»r-Sharrí»kin), patio interior del Palacio Real.
  • Fragmento de cabeza de dignatario; Khorsabad (antigua Dí»r-Sharrí»kin), patio interior del Palacio Real.
  • Fragmento de cabeza de dignatario, Ní­nive (Kuyunjik). Datación incierta, probablemente Assurbanipal, 668-631 a.C.

 

Senaquerib (704-681 a.C.)

  • Soldados asirios que transportan taburetes como parte del botí­n de una ciudad tomada. Ní­nive (Kuiunjik), Palacio suroeste de Senaquerib; Habitación XLVIII, lastra 12. 704-681 a.C. Caliza alabastrina. Alto 39,5 cm. Fragmento del relieve de la Habitación XLVIII del Palacio suroeste de Senaquerib, perteneciente a una amplia representación esculpida que muestra la toma de una ciudad de Occidente (probablemente en Siria), por parte del ejército asirio. Los dos soldados forman parte de una fila que al salir de la puerta de la ciudad, llevan como botí­n adornos y decoraciones.
  • Arqueros asirios en batalla; de Ní­nive (Kuyunjik), Palacio Suroeste.
  • Capitán de los arqueros en batalla; de Ní­nive (Kuyunjik), Palacio Suroeste.
  • Obreros encargados del transporte de un toro con cabeza humana colosal; Ní­nive (Kuyunjik), Palacio suroeste, Patio VI.
  • Esclavos encargados del transporte de una estatua colosal; Ní­nive (Kuyunjik), Palacio Suroeste, Patio VI.



Assurbanipal (668-631 a.C.)

  • Tiendas de írabes en el desierto incendiadas por soldados asirios. Ní­nive (Kuiunjik), Palacio Norte de Assurbanipal, de la "Sala árabe". 680-636 a.C. Caliza alabastrina. Alto 39 cm. Fragmento de relieve, parte de una representación escultórica más grande que ensalza las victorias logradas por Assurbanipal contra los nómades del desierto siro-arábico y, en particular, contra las primeras tribus árabes atestiguadas en la región. Se distinguen un dromedario y una tienda en llamas.
  • El asedio de la ciudad fortificada de Bí®t Buní¢ki (El Elam, Irán sur-occidental); Ní­nive (Kuyunjik), Palacio Norte.
  • Soldados asirios atacan con escalas una ciudad enemiga en El Elam (Irán sur-occidental); Ní­nive (Kuyunjik), Palacio Norte, Habitación F, llamada "Sala de Susiana".
  • Oficial asirio hiere en el suelo a un enemigo; Ní­nive (Kuyunjik), Palacio Norte, Habitación M, llamada "Sala babilónica".
  • Oficial asirio que conduce a un prisionero amarrado; Ní­nive (Kuyunjik), Palacio Norte, Habitación S1.
  • Oficial asirio con escudo largo; Ní­nive (Kuyunjik), Palacio Norte, Habitación S1.
  • Dos mujeres con elamitas durante una deportación; Ní­nive (Kuyunjik), Palacio Norte, Habitación F, llamada "Sala de Susiana".
  • Prisioneros elamitas conducidos en una nave tras la conquista de la ciudad de Hamanu; de Ní­nive (Kuyunjik), Palacio Norte, Habitación F, llamada "Sala de Susiana".
  • Cadáveres flotando en un rí­o; Ní­nive (Kuyunjik), Palacio Norte de Assurbanipal.
  • Palafreneros retienen caballos de raza; Ní­nive (Kuyunjik), Palacio Norte, Sala M, lastra 23.
  • Prisioneros caldeos conducidos en un palmeral; Ní­nive (Kuyunjik), Palacio Norte, Corte J, lastra 8.
  • Prisioneros caldeos conducidos en un palmeral; Ní­nive (Kuyunjik), Palacio Norte, Corte J, lastra 8.



Assurbanipal II (883-859 a.C.)

  • Genio alado de rodillas que adora el árbol de la vida: Nimrud, antigua Khalku; de la Sala I del Palacio Noroeste de Asurnasirpal II 883-859 a.C. Caliza alabastrina. Alto 77,5 cm. El reino de Asurnasirpal II marca el primer gran florecimiento del arte figurativo neo-asirio, que se manifiesta en la decoración del monumental Palacio Real que el soberano hizo erigir en el extremo noroeste de la Acrópolis di Nimrud, la antigua Khalku. Los dos relieves expuestos pertenecen a las lastras dedicadas al tema mí­tico-simbólico de la adoración del írbol Sagrado, un sí­mbolo de la realeza portadora de fecundidad y vida.
  • Genio alado con cabeza de águila; de Nimrud, Sala I del Palacio Noroeste.
  • Dignatario en escena ceremonial; Nimrud, Sala del Trono del Palacio Noroeste.
  • Lastra con un fragmento de la '"Inscripción estándar" de los Anales Reales; Nimrud, Sala del Trono del Palacio Noroeste.

 

Sala X

En la terraza del hemiciclo conocida popularmente por el "Nicho de la Piña" (en la Plaza de la Piña) se encuentran, además de las ocho estatuas de la diosa Sekhmet, tres sarcófagos. Las ocho estatuas de la diosa Sekhmet, provienen del Templo de Mut en Karnak, al igual que las dos que se encuentran en la Sala V. El templo de Mut, fue erigido por Amenhotep III, hizo colocar 2 series de 365 estatuas de granito gris de la diosa leona Sekhmet asimilada a la misma diosa Mut. El sarcófago de la izquierda (que mira hacia la "Piña"), perteneciente al sacerdote de Amón, Samético, estaba cerrado con una tapa, cuya máscara se conserva en la entrada de la Sala II. El sarcófago de la derecha pertenece al sacerdote Nakhthoremhab. El sarcófago del centro del Nicho, pertenece al administrador Iufí¢a. Los tres sarcófagos se remontan a la XXVI din., en torno al año 650 a.C. A los pies de las dos escalinatas que llevan a la terraza del Nicho se encuentran colocadas simétricamente dos estatuas de leones agazapados del Faraón Nectanebo I, hallados en el templo de Isis y Serapis en el Campo de Marte.

  • Nicho de la Piña.
  • 1ª Estatua de la diosa Sekhmet.
  • 2ª Estatua de la diosa Sekhmet.
  • 3ª Estatua de la diosa Sekhmet.
  • 4ª Estatua de la diosa Sekhmet.
  • 5ª Estatua de la diosa Sekhmet.
  • 6ª Estatua de la diosa Sekhmet.
  • 7ª Estatua de la diosa Sekhmet.
  • 8ª Estatua de la diosa Sekhmet.
  • Sarcófago de la izquierda (que mira hacia la "Piña"), perteneciente al sacerdote de Amón, Samético, estaba cerrado con una tapa, cuya máscara se conserva en la entrada de la Sala II.
  • Sarcófago de la derecha pertenece al sacerdote Nakhthoremhab.
  • Sarcófago del centro del Nicho, pertenece al administrador Iufí¢a.
  • León agazapado de la izquierda, del Faraón Nectanebo I
  • León agazapado de la derecha, del Faraón Nectanebo I


 
 

Ciudad del Vaticano

   

Museos Vaticanos II

   

Museos Vaticanos III

 

Museo Chiaramonti

Situación Museo ChiaramuntiEl Museo Chiaromonti fue creado por voluntad de Pio VII Chiaramonti en el séptimo año de su pontificado, y fue organizado entre 1807 y 1810 por el escultor neoclásico Antonio Canova, nombrado Inspector General de Antiguedades y Bellas Artes de 1802 a 1822. Por encargo de este, algunos pintores de la Academia de San Lucas interpretaron en los lunetos el impulso que dio el Pontí­fice a las bellas artes. Agrupa cerca de un millar de esculturas, entre las cuales se encuentran retratos de emperadores, imágenes de dioses y numerosos fragmentos, frisos y relieves procedentes de sarcófagos. Hay que destacar el monumento fúnebre a un molinero, obra del siglo I d.C., procedente de Ostia. Aunque hay quien se empeña en dividir esta galerí­a en tres partes de un mismo museo, "Gálerí­a de las estatuas", "Galerí­a lapidaria" y "Brazo Nuevo", en realidad son dos, una la "Galerí­a Chiaramonti" que engloba las dos primeras y el "Brazo Nuevo" que se considera como museo independiente y que aquí­ se detalla en otra sección.

Las obras mas destacadas en la Galerí­a Chiaramonti son:

  • Busto anteriormente identificado como Cicerón. Probablemente del Renacimiento. Mármol gris de grano fino . Altura total 0,74 m, altura de la cabeza 0,33 m.
  • Busto de Cayo Mario. Marmol blanco de grano grueso. La época de Augusto. Reconstruido. Altura 0,34 m.
  • Busto masculino, llamado Sulla. Mármol blanco de grano fino. La época de Augusto. Altura 0,37 m.
  • Busto atribuido a Trajano. Mármol. 98-117 dC.
  • Cabeza de una estatua colosal de Augusto. Mármol. Retrato póstumo, 41-54 dC.
  • Estatua con la cabeza de Tiberio. Mármol. 41-54 dC.
  • Cabeza colosal de Tiberio. Mármol. Retrato póstumo, 41-54 dC.
  • Estatua de Heracles con el pequeño Télefo, copia romana en mármol de un original griego del siglo IV a. C.
  • Estatua de Mercurio, que se equipara con el Mercurio griego, fue considerado el mensajero de los dioses y el dios de los mercaderes y ladrones. Por lo general, fue representado con el caduceo, un casco alado, sandalias aladas y un bolso en la mano.
  • Estatua de Ganimedes con Zeus transformado en águila. Mármol de la época del imperio romano.
  • Estatua Dionisos con un joven Sátiro.
  • Cabeza colosal de Atenea que quizás perteneciera a una estatua realizada con otro material. Los ojos aplicados (restauración fiel) dan a la mirada la vivacidad caracterí­stica de las obras antiguas. Para esta copia romana de la época de Adriano, se tomó como modelo la Atenea Prí²machos de Fidias (siglo V a. C.).
  • Estatua de Esculapio. Mármol, copia romana de un original griego del siglo V aC. La inscripción en la base indica que se trata de una estatua votiva. Procedencia: Vicolo dei Leutar, Roma, 1783.
  • Sarcófago de Cayo Junio Euhodo y su esposa Metilia Acte, fechado del 161 al 170 d. C., según la inscripción.
  • Herma (pedestal con busto) de Hefesto, interpretación romana de una célebre estatua de Hefesto, obra de Alcamenes del 430 a. C.
  • Fragmentos de relieve con Agláurides, dispensadoras del rocí­o nocturno y Horas. Copia neoática de la época de Adriano (siglo II d. C.), según modelo del siglo IV a. C.
  • Monumento fúnebre del molinero P. Nonius Zethus, bloque de mármol con entalles cónicos para las urnas cinerarias. Los dos relieves a los lados de la inscripción muestran que el propietario del monumento era molinero y comerciante de harinas (siglo I d. C.)
  • Estatua funeraria de Cornuto, con los rasgos de Saturno. Época imperial romana tardí­a (fines siglo III d. C.).
  • Estatua sedente de Tiberio, emperador del 14 al 37 d. C. Tipo de estatua adoptado generalmente para las representaciones de Júpiter.
  • Relieve con las tres Gracias. El original del cual se deriva podrí­a ser uno de los relieves con las tres Gracias que se encuentran en los Propileos, a la entrada de la Acrópolis de Atenas, donde se les rendí­a culto. Finales del siglo I a. C.
  • Estatua de Hércules apoyado en la clava, con una piel de león en el antebrazo izquierdo.
  • Estatuilla de Ulises, forma parte de un grupo que representa la aventura del cí­clope, el héroe ofrece de beber a Polifemo. Obra romana del siglo I d. C. inspirada en modelos griegos.
  • Estatua de Odiseo.
  • Busto de un hombre viejo. Mármol. Primera mitad del siglo I aC.
  • Peinados romanos siglo I aC.
  • Peinados romanos siglo I dC.
  • Peinados romanos siglo I y II aC.
  • Peinados romanos siglo III aC.
  • Peinados romanos periodo Julio Claudio.
  • Los primeros Silenos helení­sticos.
  • Estatua de Eros doblando su arco.
  • Estatua de un joven - siglo III dC.
  • Estatua del emperador Claudio - 41-54 dC.
  • Hermes.
  • Apolo.
  • Estatua de Dionisos.
  • Jovene con la cabeza de Caracallas.
  • Dionisos como Baco.
  • Dios Océano - siglo II dC.
  • Sátiro.
  • Torso masculino helení­stico.
  • Heracles.
  • Ganimedes con Zeus transformado en águila en su espalda.
  • Ganimedes con Zeus transformado en águila sobre un tronco adornado con tela.
  • Lucio C=eee=sar - 20 aC a 4 dC.
  • Niños.
  • Relieve.
  • Claudio.
  • Augusto.
  • Un General.
  • Hécate.
  • Trajano.
  • Alegorí­a.
  • Nilo.
  • Lapidaria.


 
 

Ciudad del Vaticano

   

Museos Vaticanos II

   

Museos Vaticanos III

 

Museo Pí­o Clementino

Situación Museo ChiaramuntiFue el primer museo vaticano, fundado por el papa Clemente XIV en 1771. A cargo de los arquitectos: Alessandro Dori (fallecido en 1772), Michelangelo Simonetti y más tarde por Camporesi.
Originalmente contení­a obras del Renacimiento y antigüedades clásicas. Tras la muerte de Clemente XIV, el museo y su colección fueron ampliados por el papa Pí­o VI (1775 - 1799).
Pio VI se encargó de construir una entrada, el atrio de las Cuatro Cancelas, desde el cual se accedí­a subiendo por la escalera Simonetti hasta la Sala en forma de Cruz Griega, por donde se accedí­a a la Sala Redonda, después la Sala de las Musas, la Sala de los Animales y por último al antiguo Patio de las Estatuas del Belvedere, ahora llamado Patio Octógono. El recorrido actualmente "obligado" es en sentido contrario, desde el Vestí­bulo Cuadrado hasta la Sala I (Sala en forma de Cruz Griega).14
Fue en el año 1797 cuando las obras maestras del museo fueron llevadas a Parí­s según el Tratado de Tolentino. Estas regresarí­an al museo entre las fechas 4 de enero y 11 de agosto de 1816, según la orden del Congreso de Viena, ya durante el papado de Pí­o VII.15
Tras la muerte de Pí­o VI, se le dio su nombre actual, por haber aumentado considerablemente el número de obras de arte que este museo contení­a, a pesar de haber perdido las obras maestras como consecuencia del Tratado de Tolentino.
Este museo muestra esculturas romanas y griegas en las doce salas que dispone, así­ como en el Patio Octógono. El origen de buena parte de las esculturas se debe a la colección privada del papa Julio II, que hasta final del siglo XVIII se mantuvo en los jardines del palacio de Belvedere. Consta de los siguientes departamentos, espacios o salas:

Salita de la Copa

Una salita, con una espléndida copa marmórea, por donde se accede al Gabinete o Sala Apoxyomenos.

  • Copa marmórea.

 

Vestí­bulo Cuadrado

Es el atrio del Museo Clementino.

  • Sarcófago de Lucio Cornelio Escipión Barbato (cónsul en el 298 a. C.) que procede del Sepulcro de los Escipiones en la Via Appia. Indica influencia greco-helení­stica.

 

Sala Apoxyomenos

Sala que toma su nombre de una copia romana de original griego en bronce, obra de Lisipo (hacia 320 a.C.) representa la figura de un atleta que se limpia con el "strigile", especie de rasero, usado en la antigüedad para la higiene personal después de las competiciones. La figura mira hacia la lejaní­a, su cuerpo expresa el momento de relax que sigue a la victoria.

  • Apoxyomenos-Atleta que se limpia con el strigile.

 

Vestí­bulo

  • Escalera de Bramante. Fue Julio II quien mandó a construirla a principios del siglo XVI. La espiral de la rampa está construida en una torre cuadrada. Según la norma de Vitruvio, las columnas de la primera parte son de orden tuscánico; las de la segunda, jónico y las de la tercera, corintio.
  • Al pie de la torre está la Fuente de la Galera, llamada así­ por el buque de plomo, desde cuyos cañones brota el agua, colocado en un estanque en tiempos de Clemente IX. La fuente fue construida por Carlo Maderno bajo el pontificado de Pablo V.
  • También se encuentran en esta sala recuadros de un mosaico del Aventino con escenas del circo romano y hornacina grande de mármol, parte de un edí­culo funerario de los alrededore de Todi, segunda mitad del s. I. d. C.

 

Patio Octogonal

La forma fue determinada por Clemente XIV en 1772. Entre las estatuas más famosas se puede ver:

  • Apolo del Belvedere, copia romana del siglo II d.C. de un original griego en bronce, atribuido a Leojares (330-320 a.C.), colocado en el ígora de Atenas. Representa al Dios de la belleza, con un brazo extendido para sostener probablemente un arco, y una flecha en la otra mano. Durante el perí­odo neoclásico fue tomado como ejemplo de perfección formal y de virtuosismo técnico, y fue llevado al Vaticano por decisión de Julio II.
  • Sarcófago con relieves interpretando una batalla con amazonas. Entre las figuras se pueden apreciar a Aquiles y Pentesilea.
  • El boxeador Damoxenos obra también del escultor italiano Antonio Canova que los esculpió en el siglo XIX.
  • El boxeador Kreugas obra del escultor italiano Antonio Canova que los esculpió en el siglo XIX.
  • Perseo, con la cabeza de Medusa, entre los dos púgiles, obra de Antonio Canova (1800-1801).
  • La estatua de Hermes (copia romana de la época de Adriano de un original de Prassitele).
  • Estatua de Venus y su hijo Eros, preparados para el baño.
  • El famoso grupo del Laocoonte, es una copia romana del siglo I d.C. de un original griego en bronce del siglo II a.C., obra de Hagesandros, Athanadoros y Polydoros, hallado en Roma, en 1506, en la colina del Esquilino. El grupo gozó pronto de gran admiración por parte de Miguel íngel, y fue adquirido por Julio II quien lo hizo colocar en el Vaticano. La escultura representa al sacerdote troyano Laocoonte. El sacerdote ha advertido a sus conciudadanos sobre el engaño del caballo de madera abandonado por los griegos, desatando la ira de Palas Atenea que lo condena a morir junto con sus hijos, ví­ctimas de las serpientes surgidas del mar.
  • Fragmento de un sarcófago con escenas de la caza.
  • Estatua de Satiro.
  • Relieve de M-enades con el Diós Baco.
  • Busto de Cornelia en altar.
  • Estatuas de joven togado.
  • Estatuas de joven togado.
  • Estatua de una mujer sedente.
  • Estatua de un hombre jugando con tres bolas.
  • Estatua de un hombre con perro.
  • Estatua de Diosa.
  • Estatua de Atenea-Minerva.
  • Relieves de hombres togados.
  • Estatua alegórica del Rí­o Tigris (sarcófago).
  • Bañera, descrita por algunos como sarcófago. En mi opinión, como los romanos no eran tontos, los sarcófagos los hacián rectos y no cónicos, para que no les doliera el cuello a lo largo del tiempo. Otra cosa es que enterraran a algún salido de tiesto, donde más le gustara.
  • Mascaras.
  • Estatua de Hermes como Mercurio.
  • Dos mujeres desconocidas.
  • Un perro.
  • Relieve con escena de triunfo Roma o Virtus.
  • Segmento del sarcófago - La diosa Victoria-Νí­Îºn.
  • Placa al invencible dios Sol.
  • Sarcófago con una mujer dormida en la tapa con serpiente enrroscada en el brazo.
  • Sarcófago con caras de leones.
  • Sarcófago con leones matando a unos caballos.
  • Sarcófago con una mujer dormida en la tapa.
  • Varios sarcófago.
  • Varios relieve.
  • Torso de hombre.
  • Athena.

 

Sala de los Animales

En este lugar, compuesto en realidad por dos salas, se exhiben esculturas y mosaicos representando animales salvajes y domésticos. Algunas de la obras expuestas son:

  • Vistas de la sala.
  • Un mosaico en el corredor central, que divide las dos salas, muestra proveniente de las Termales de Caracalla en el cual se representa la caza del águila a la liebre.
  • Al interior de cada sala hay también coloridos mosaicos con representaciones de animales.
  • Entre las muchas esculturas que se aprecian, una de las más interesantes es la de Mitra ubicada a la derecha del corredor central. Dicha pieza recrea el mito de Mitra a través del cual esta divinidad de origen persa, adoptada por los romanos, mata al toro para fecundar con su sangre el universo.Fue precisamente este dios quien dio inicio a la religión-culto conocida como mitraí­smo bastante popular durante el Imperio Romano. De hecho, el mitraí­smo compitió fuertemente con el cristianismo hasta el siglo IV. Dicho culto gozó de gran aceptación especialmente entre los militares de la época.
  • León en pose, con bola bajo la pata.
  • León matando a un caballo.
  • León comiendo una cabeza.
  • León en reposo.
  • Ciervo.
  • Oveja.
  • Un mono, un águila y un pavo.
  • Macho cabra montés.
  • Cerda amamantando.
  • Jabali.
  • Perro cazando un ciervo.
  • Caballo al trote.
  • Perra con su cachorro.
  • Alcones.
  • Gansos.
  • Perros.
  • Bogavante.
  • Jinete en battalla o cazando.
  • Leona con presa.
  • Ictiocentauro con una mujer y dos ángeles.
  • Estatua de Meleagro.
  • Centauro con una vaca.
  • Busto de Minotauro y un hombre tocando los ...... a un toro.
  • Un hombre enorme, con garrote en mano, acechando a un pequeño guerrero y sujetando a un caballo, muy pequeño a su lado, con la otra mano. Parece una escena de David y Goliat.
  • Un ciervo amamantando a su cria.
  • Un chacal.
  • Una cabeza de toro.
  • Gato salvaje.
  • Vaca.
  • Cazador con garrote y una piel de león.
  • Centauro

 


Sala de las estatuas

En un tiempo era una logia abierta en el piso inferior del Palacio del Belvedere de Inocencio VIII. Bajo Clemente XIV fue transformada en galerí­a de esculturas en la segunda mitad del Settecento y bajo Pio VI, en 1776 fue ampliada comunicándola con la Sala de los Animales. Entre las obras que aquí­ pueden admirarse se encuentran:

Estatuas

  • Estatua de Ariadna dormida, copia muy admirada (130-140 d. C.) de original de la época helení­stica (130-140 d. C.) de original de la época helení­stica (s II a. C.).
  • Estatua de Hermes ¨Ingenui¨, elaboración romana del s II d. C. del original griego del s V a. C.
  • Estatua de Apolo ¨Sauroktonos¨ (que mata lagartijas), copia roma del original griego en bronce de Praxiteles del 350 a. C. apróximadamente.
  • Estatua de la Amazona herida, copia del original de Fidias, denominada Amazona Mattei, en bronce del 430 a.C. apróximadamente, dedicada a Artemis Efesia y que, según Plinio El Viejo.escultura que ganó el concurso de amazonas de Éfeso. Como el resto de sus obras sigue el canon de las 7 cabezas, apoya el peso sobre una pierna y al igual que el resto de esculturas femeninas griegas de época clásica, muestra poco interés por el estudio anatómico femenino. Rostro inexpresivo para estar representando una mujer herida. Mide 2,02 mt de altura. Nació de una competencia entre artistas.
  • Estatua sedente.
  • Estatuas varias.


Frescos

  • Luneto de Cupidos Músicos. Bernardino di Betto Benedetto di Biagio y Taller de Pinturicchio.



Sala de los Bustos

Está subdividida en tres secciones por tres arcos, cada uno de los cuales descansa en dos columnas revestidas de amarillo antiguo. En ellas se exponen retratos en grupo, retratos imperiales romanos, estatuas de divinidades y héroes de la mitologí­a griega.

  • Estatua de Júpiter Verospi, llamado así­ porque estaba expuesto en el Palacio Verospi. Realizado en el s. III d. C., está inspirado en la estatua de culto del templo de Júpiter Capitolino.
  • Bustos de Cato y Portia.
  • Estatua de Augusto.
  • Estatua de Baco.
  • Estatua de Hércules.
  • Estatua de Hércules con niño.
  • Estatua de un General.

 

Gabinete de las Máscaras

Fue incluido en el museo en 1780. Debe su nombre a los cuatro recuadros de un antiguo mosaico con máscaras que decoran el piso. Tres representan las máscaras de la comedia y uno un paisaje idí­lico con animales paciendo y un pequeño santuario. Estos mosaicos fueron hallados en 1779 en la Villa Adriana cerca de Tí­voli. Se remontan a mediados del s. I a. C.
El techo está decorado con escenas mitológicas pintadas por Domenico de Angelis. Se exponen estatuas de Venus agazapada, imitación romana de una famosa obra de Doidalsas de Bitinia (s. III a. C.); Venus de Cnido, imitación romana de la famosa estatua de culto del santuario de Cnido, obra de Praxiteles de mediados del s. IV. A. C.; Grupo de las Tres Gracias y estatua de sátiro mármol rojo.

  • Mosaicos
  • Venus de Cnidia. Siglo IV a.C.
  • Venus agazapada. Siglo III a.C.
  • Baco y Ariadna.

 

Sala de las Musas

Estatuas de musas y de poetas, todas copias romanas de originales griegos. En el centro está el famoso "Torso del Belvedere", original del siglo I a.C., obra del escultor ateniese Apolonio. Muy admirada en el Renacimiento y en el neoclasicismo, la estatua muestra una complexión poderosa y plena de vigor, perfectamente correspondiente a los ideales de Miguel íngel. Recientemente, esta escultura ha sido identificada con la figura del héroe griego Ajax, en actitud de meditar el suicidio y El Apolo Musagete intentando tocar la cí­tara.

  • Relieve de sarcófago con con motivo de Centauromaquia s. II.
  • Estatua restaurada como Euterpe.
  • Relieve de los guerreros danzantes. Mármol. Copia romana de la época republicana tardí­a de un modelo clásico griego.
  • Relieve con la imagen de la escena del nacimiento de Dionisos. Mármol. Obra romana del siglo segundo después de que un modelo griego del siglo IV aC, a finales.
  • Estatua de Apolo Arpista con la cabeza de Dionisio siglo I. Mármol. Copia romana de un original griego de finales de los siglos V y IV aC.
  • Estatua de Apolo Arpista tocando el arpa. Mármol. Siglo II.
  • Estatua de Calí­ope. Mármol. Obra romana del siglo II.
  • Estatua de Clio. Marmol. Siglo II.
  • Estatua de Erato. Mármol. Obra romana del siglo II.
  • Estatua de Melpómene. Mármol. Obra romana del siglo II.
  • Estatua de Polimnia. Mármol. Obra romana del siglo II.
  • Estatua de Sileno. Mármol. Copia romana de la época imperial de un original helení­stico.
  • Estatua de Terpsí­core. Mármol. Obra romana del siglo II.
  • Estatua de Thalia. Mármol. Obra romana del siglo II.
  • Estatua restaurada como Urania. Mármol. Copia romana de un original griego del siglo IV aC.
  • Relieve del altar con dos Lares de Augusto y el genio de César. Mármol. 12-7 aC.
  • Torso del Belvedere.
  • Jantipo padre de Pericles, hacia 486 a.C.
  • Herma de BIAΣ.



Sala Redonda

Fue construida por Michelangelo Simonetti con pleno gusto neoclásico a fines del Settecento. En efecto, la cúpula, con 21,60 metros de diámetro, imita a la del Panteón. En el centro se encuentra una gran pila redonda, monolí­tica, de pórfido, con anchura de casi cinco metros, situada antes en la Domus Aurea, y colocada aquí­ a fines del Settecento. Muy sugestiva es la figura del Hércules en bronce dorado de fines del siglo II d. C., hallado cerca del Teatro de Pompeyo. La de Giove di Otricoli (copia del siglo I de un original griego que se remonta al siglo IV. a.C.). El mosaico policromo del siglo III de las termas de Otricoli (localidad de la región de Umbrí­a) que está caracterizado por escenas que representan luchas de griegos contra centauros y grupos de divinidades marinas y fluviales.

  • Pila redonda monolí­tica, cuenca del Foro Romano.
  • Mosaico bajo la pila.
  • Busto de Faustina la Mayor. Mármol. Siglo II.
  • Busto de Julia Pia.
  • Busto de Pertinax 193 dC.
  • Busto colosal de Serapis, Zeus.
  • Busto colosal de Antinoo 130 dC.
  • Cabeza colosal de Adriano 130-139 dC.
  • Cabeza colosal de Júpiter de Otricoli siglo IV aC.
  • Busto colosal de Plotina.
  • Cabeza colosal de Claudio llevando la corona cí­vica siglo I.
  • Estatua colosal de Antinoo como Dionisos-Osiris. Mármol. 130 dC.
  • Estatua colosal de Hércules. Bronce dorado. Finales del siglo II.
  • Estatua de Claudio como Júpiter. Mármol. 50 dC.
  • Estatua de Deméter. Mármol. Copia romana de una obra griega de alrededor del 420 aC.
  • Estatua de Augusto como Dios togado. Mármol. Primero siglo I dC.
  • Estatua de la Hera Barberini. Mármol. Copia romana después de un modelo griego del siglo V aC.
  • Estatua de Juno Sospita, mujer de Zeus. Mármol. Siglo II.
  • Estatua de Nerva. Mármol. 96-98 dC.
  • Relieve de Hefesto en el nacimiento de Erictonio.



Sala de cruz griega

En ella se destacan el mosaico central, del siglo III d.C., originario de Túscolo representando un escudo con busto de Minerva y las fases de la luna (siglo IV d.C.), y dos colosales sarcófagos de pórfido rojo: el de la izquierda es de Santa Elena (siglo IV), madre de Constantino (306-337), y procede de su mausoleo en la ví­a Labicana; el de la derecha es de Constantina, hija del emperador Constantino, proveniente de la iglesia de Santa Constancia en la ví­a Nomentana. Subiendo por la Escalera Simonetti, se llegan a los demás ambientes del Palacio de Inocencio VIII (1484-1492), donde se encuentra el Museo Etrusco, las Estancias de Rafael y la Capilla Sixtina. Al final de la sala encontramos dos esfinges que flanquean la Scala Simonetti.

  • Mosaico central.
  • SarcÓfago de Santa Elena - siglo IV.
  • Sarcfago de Constanza, hija del emperador Constantino - 1484-1492.
  • Antoninus Pius - siglo II.
  • Augusto.
  • Esfinges que flanquean la Scala Simonetti.


 
 

Ciudad del Vaticano

   

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Museos Vaticanos III

 

Museo Gregoriano Etrusco

El museo fue fundado por Papa Gregorio XVI en 1837 y reúne preferentemente objetos que a partir de 1828 fueron hallados en las excavaciones de las antiguas ciudades de la Etruria meridional (actualmente Lacio septentrional), y en aquel entonces incluidas en el Estado Pontificio. Tras la desaparición de dicho Estado, en 1870 cesan las competencias territoriales del museo, que ya no se verá enriquecido con materiales procedentes de excavaciones, sino exclusivamente con esporádicas adquisiciones de colecciones arqueológicas, todas ellas ya existentes y de extraordinaria importancia: la adquisición de la Falcioni (1898), las donaciones de Benedetto Guglielmi en 1935 y de Mario Astarita en 1967 y la adquisición de la de Giacinto Guglielmi en 1987. En el museo se encuentran presentes materiales de los perí­odos comprendidos entre el s. IX y el I a.C., desde la edad de hierro hasta la progresiva y definitiva fusión de las ciudades etruscas en la estructura del estado romano. La milenaria historia del pueblo etrusco está representada por cerámicas, bronces, platas y oros que documentan una floreciente artesaní­a y una peculiar civilización artí­stica. Parte integrante del museo es una gran colección de vasos griegos, aunque fueron hallados en las necrópolis etruscas, y de vasos italiotas (realizados en las ciudades helenizadas de Italia meridional), que permite recorrer la historia de la pintura antigua a través de célebres producciones de alfareros y ceramógrafos. Anexa al museo etrusco se halla una sección dedicada a las antigüedades romanas (Antiquarium Romanum), procedentes de Roma y Lacio, con bronces, cristales, terracotas arquitectónicas y cerámica de uso común. El museo se encuentra hospedado dentro del Palacete de Inocencio VIII (1484-1492) y del anexo edificio de la época de Pí­o IV (1559-1565), donde se pueden admirar partes importantes de la decoración original, entre las cuales se destacan los frescos de Federico Barocci y Federico Zuccari (1563) y de Santi di Tito y Niccolí² Circignani delle Pomarance (1564).

 

Sala I

Protohistoria. En esta sala se hallan reunidos monumentos de diferentes tipos (sarcófagos, urnas, esculturas de bulto redondo, relieves, cipos, inscripciones), cuya proveniencia (Chiusi, Vulci, Cerveteri, Orte, Palestrina) y épocas (del s. VI al I a.C.), se ven unidas sólo por el material con el que se han realizado: la piedra. Se trata preferentemente de materiales lí­ticos locales, preferidos por escultores y cinceladores etruscos vista su facilidad a la talla, disimulando los defectos estéticos con abundante estuco y vistosas policromí­as, hoy casi totalmente perdidas.

  • Urna bicónica, siglo IX a.C. Cerámica de mezcla de tierras. El osario bicónico constituye uno de los elementos más caracterí­sticos de la cultura villanoviana, llamada de esta manera por la localidad en las cercaní­as de Bolonia, donde primero se hallaron en 1853 los pequeños sepulcros de la primera Edad de Hierro, en los que estos vasos serví­an como cinerarios. La urna destinada al uso funerario ya contaba con una sola asa; la segunda, en caso de que la hubiese, se rompí­a deliberadamente durante el ritual fúnebre. Diferentes ejemplares presentan en la superficie una compleja decoración grabada e impresa de tipo geométrico. Para cerrarla se utilizaba una escudilla, o bien una reproducción de yelmo en cerámica. Este último elemento era la única forma para personalizar un cinerario, privo, de lo contrario, de cualquier caracterización en sentido antropomorfo, tendencia que más tarde cobrará una particular relevancia en determinadas zonas culturales.
  • Manos en lámina de bronce, s. VII a.C. Bronce laminado. Las manos decoradas con pequeñas tachuelas de oro y larguí­simos dedos, han sido obtenidas de una sola lámina de bronce, cerrada en las muñecas y ligeramente doblada en los bordes. Las posibles similitudes indican a Vulci como lugar de proveniencia y producción, y aproximan conceptualmente estas manos a las máscaras de bronce laminado de algunos canopes de Chiusi y, en general, a los primeros experimentos de representación de la figura humana en la producción etrusca de bronces, que consistí­an en la unión de partes elaboradas por separado, procedentes de láminas repujadas para obtener estatuas en bulto redondo.
  • ínfora esferoidal. El ánfora y una silla en elementos tubulares, s. VII a.C. Bronce laminado. La relación recí­proca y real entre ambos elementos no es segura, aunque es verosí­mil si se compara con objetos de procedencia conocida. El ánfora, que reproduce en forma estilizada un ser humano, estaba destinada a contener las cenizas. La evolución de la urna cineraria en sentido antropomorfo, tanto en la conformación del cuerpo (es suficiente pensar en las asas en forma de cinta que aluden a los brazos), como de la tapa del vaso (en este caso ausente, pero por lo general, en forma de cabeza humana) es tí­pico de la región de Chiusi. A menudo el cinerario (llamado canope) era colocado encima de una silla como ésta o, con mayor frecuencia, sobre un trono con respaldo circular. Todos estos elementos, junto con los adornos del ajuar funerario, eran enterrados dentro de un gran dolium (tinaja) o "ziro".
  • Silla en elementos tubulares,correspondiente al grupo anteriormente descrito.
  • Urna en forma de cabaña, primera mitad del s. IX a.C. Cerámica de mezcla de tierras. Alto 25,2 cm; base 28,5 x 29 cm. La urna contení­a los restos mortales de un individuo adulto. La urna cineraria en forma de cabaña es uno de los osarios más tí­picos de las primeras etapas de la Edad de Hierro etrusco-lacial (s. IX-VIII a.C.), con aislados testimonios en Sabina y Campania. La conformación peculiar de este cinerario, que evoca la casa del difunto, reviste un significado simbólico preciso. Representa además un modelo fundamental para el conocimiento de la arquitectura doméstica de estas antiguas cabañas, que contaban con una planta oval o rectangular (y raramente circular), con la puerta de entrada por el lado corto. En las construcciones reales, las paredes hechas de frascas y encañizado, impermeabilizadas mediante una capa de arcilla, se apoyaban en una serie de palos de madera plantados en el suelo. El tejado, casi siempre de doble declive, estaba constituido por una armazón de madera recubierta de paja y frascas, con dos aberturas simétricas debajo de la viga de caballete para hacer salir el humo y para la ventilación.
  • Biga arcaica, 550-540 a.C. Bronce laminado y fundido, con reconstrucción leñosa moderna. La biga, descubierta hacia fines del s. XVIII, entró a formar parte de las Colecciones Vaticanas en 1804, siendo vendida por Antonio Pazzaglia, famoso grabador de piedras duras, que habí­a cuidado su restauración según la lógica del mercado anticuario de su época, ensamblando partes originales y heterogéneas por cronologí­a y procedencia. Una reciente restauración ha permitido reconstruir la biga iniciando de los pocos elementos originales seguros. La estructura leñosa, ya no conservada, ha sido reconstruida gracias a los fragmentos supérstites del revestimiento de bronce y con la ayuda de los datos surgidos del estudio de vehí­culos parecidos procedentes de las excavaciones o representados en objetos antiguos de la misma época. Un valioso ejemplo de bronces es la contera en forma de cabeza de águila que revestí­a el extremo del timón, acabado en frí­o con cincel y punzón.

Sala II

La sala se encuentra en una gran habitación con frescos de Federico Barocci y Taddeo Zuccari, realizados en 1563 con escenas de la vida de Moisés y Arón.
En ella se halla reunido el núcleo más importante de la colección gregoriana, hallada en una excavación de 1836-37 en la necrópolis del Sorbo de Cerveteri, por el general Vincenzo Galassi y el arcipreste de Cerveteri, Alessandro Regolini. A este material, procedente de no menos de nueve tumbas construidas dentro de cuatro túmulos contiguos, se añadió el hallado por Giovanni Pinza en 1906 en la Tumba Giulimondi, durante las excavaciones tendientes a estudiar la topografí­a de la necrópolis.

 

Tumba Regolini Galassi

  • Tumba. La tumba, que se puede visitar en Cerveteri, fue descubierta aún intacta en 1836. Por una parte está labrada en el tufo y por la otra, construida en bloques tallados, por una falsa bóveda de bloques progresivamente en voladizo; un enorme túmulo de tierra cubrí­a luego toda la estructura, dándole incluso desde afuera un aspecto monumental. Cuenta con un pasillo de acceso en declive y una celda alargada central, separada de la celda del fondo por un tabique parcial de bloques de tufo. A los costados se abren dos celdas laterales simétricas de planta ovalada, completamente excavadas en el tufo. En la tumba se hallaban seguramente sepultas dos personas: una mujer de rango principesco, inhumada en la celda del fondo, y un hombre incinerado, colocado en la celda a la derecha. Más problemática es la presencia de un tercer ocupante, que se creí­a que estuviese colocado en la antecámara sobre el lecho de bronce. La excavación, además de estos objetos, restituyó un riquí­simo ajuar, entre los cuales se halla una biga, vasos de plata, plata dorada y en bronce, una serie de valiosí­simas joyas de oro pertenecientes a la difunta.
  • Collar, siglo VII aC.
  • Pectoral de oro, mediados del s. VII a.C. Oro. Anchura máx. 38,1 cm; altura máx. 42,0 cm. Junto con la fí­bula, la difunta de la celda de fondo usaba este pectoral que, a los ojos de los descubridores estupefactos, se mostró literalmente cubierta de oro. Está compuesta de una sola lámina moldeada y repujada con una serie de 16 punzones diferentes. La decoración se articula en fajas que siguen los márgenes, delimitando un emblema central, caracterizados por la repetición en serie de un mismo motivo. A partir de la faja exterior, se observan las siguientes series de representaciones: lí­nea quebrada; í­bice macho pastando; león alado; quimera de dos protomes; caballo alado; león retrospiciente (que mira hacia atrás); ciervo pastando; mujer entunicada con tallo de palma; león alado; mujer alada; león. En el emblema central: decorados en semicí­rculo con volutas y estelas superpuestas, leones alados, mujeres con palma y cuatro figuras masculinas, cada una de las cuales sostiene las patas delanteras de un pareja de leones rampantes.
  • Fí­bula, mediados del s. VII a.C. Oro. Entre los espléndidos objetos de oro que adornaban el cuerpo de la difunta enterrada en la celda de fondo, resalta una enorme fí­bula (antigua versión del moderno imperdible, utilizado para sujetar y decorar los ropajes), decorada con motivos geométricos, de inspiración vegetal y animales, obtenidos con distintas técnicas de producción sofisticada: granulación, repujado, punzón. Los patitos de bulto redondo en el arco se han realizado soldando ambas mitades obtenidas de una lámina repujada; los leones en el disco están igualmente repujados y recortados por una lámina aparte.
  • Vasijas de plata, mediados del s. VII a.C. La vajilla de la tumba ofrece caracterí­sticas de variedad y acabado que hacen pensar en una precisa lógica de selección determinada por un evidente ritual funerario. En ella se aprecia la coexistencia significativa de materias primas, formas y temas decorativos tanto de importación como locales. La jarra de plata (1), con la unión del asa chapeada en oro, es de tipo chipriota, a menudo imitada localmente en los búcaros. Las páteras de plata dorada con temas de imitación egipcia (no visibles en la foto), son de producción fenicio- chipriota, mientras que una forma local, representada por la pequeña ánfora de espirales grabadas (2), producida tradicionalmente tanto en cerámica de mezcla de tierras, como en búcaro, se halla preciosamente elaborada en plata. La copa cónica (skyphos) se encuentra en la versión original protocorintia, así­ como en búcaro local y en plata (3). En muchos de los vasos de plata se encuentra la inscripción etrusca larthia o mi larthia, "yo soy de Larth", según el uso arcaico del objeto "parlante".
  • Lecho funerario y carro, mediados del s. VII a.C.
  • Tintero en búcaro, segunda mitad del s. VII a.C. Búcaro. Alto 16,5 cm. Tintero en forma de botellita de cuello cilí­ndrico estrecho, que sigue siendo un ejemplar único en la producción del búcaro ceretano. Alrededor del cuerpo se halla esgrafiado un silabario, mientras que en torno al anillo de base se encuentra un alfabeto, ambos escritos en sentido dextrorso, es decir de izquierda a derecha, opuestos al estándar arcaico que adoptará y mantendrá la escritura etrusca. Nos hallamos frente a un verdadero abecedario etrusco, en el que se reseñan en secuencia, y combinadas con las vocales (en orden i, a, u, e), las consonantes usadas comúnmente en la lengua hablada. En el anillo de base se halla en cambio toda la secuencia alfabética griega adoptada en la escritura etrusca, y por consiguiente, completa de todas las letras (excepto la q), incluidas las letras "muertas" no utilizadas por los etruscos, como la b y la d, el samech fenicio y la vocal "o".

 

Tumba Calabresi, segunda mitad del s. VII a.C.

  • Jarrón con figuras. Una varieos elementos se unen en la composición de este vaso, hecho del mejor búcaro de Cerveteri, y con decoración incisa. La antigua tradición, de la cerámica í­talo-geométrica, en la ejecución de los mangos o las perillas de las tapas, en forma de animales, aquí­ se alió con la tradición geométrica de los Askos. Esta es una nueva interpretación de jarra alta. Los caños perforados en forma de cabezas de animales son sin duda, de tradición oriental. La figura humana en el cuerpo de la vasija, que tiene en sus manos extendidas el arnés de los caballos, así­ como el adorno circular en el lado de la vasija sugieren la idea de un excepcional carro cuyo cuerpo se fusiona con la de los dos caballos.

 

Tumba Giulimondi, primer cuarto del s. VII a.C.

  • Urna Calabresi, finales del s. VII a.C.
  • Frescos de la sala.
  • Escenas de la vida de Moisés y Arón, 1563.

Sala III

Bronces. Se encuentra alojada en una gran habitación, con escenas, pintadas al fresco, del Antiguo Testamento (Profecí­as de Daniel a Nabucodonosor), encuadradas por cariátides de estuco, realizadas por Santi di Tito y Niccolí² Circignani delle Pomarance en 1564.
En la sala se han reunido bronces estatuarios, votivos y de uso común o funerario ordenados por tipo y orden cronológico.

  • Marte de Todi, finales del s. V a.C. Bronce de fundición cava. Alto 141 cm. Es una de las rarí­simas reliquias de la estatuaria antigua itálica hallada en nuestros dí­as. Representa a un guerrero vestido con coraza y, en un principio con un yelmo, que se prepara a dedicar una libación antes de la batalla, vertiendo el lí­quido contenido en una forma peculiar de taza (patera) que sujeta con la mano derecha alargada, mientras que con la izquierda se apoya a una lanza de hierro (la patera y restos de la lanza, que no se ven en la foto, se hallan en la vitrina). La estatua, que denota influencias del arte griego a partir de mediados del s. V a.C., fue encontrada en Todi sepultada entre lastras de travertino, probablemente tras ser alcanzado por un rayo. La inscripción dedicatoria, en la lengua de los antiguos umbros y en alfabeto etrusco, recuerda que la estatua fue donada (dunum dede) por un tal Ahal Trutitis.
  • Trí­pode de Vulci, finales del s. VI a.C.
  • Serie de once tachuelas con protomes de león o Aqueloo, Tarquinia.
  • Amorcillo Carrara, finales de los siglos IV-III a.C. Bronce de fusión cava. Alto 32,7 cm. La estatua, fijada originariamente en una base a la que se pegaba con colada de plomo, se haya incompleta del brazo izquierdo y de dos dedos de la mano derecha, siendo estos últimos quebrados antiguamente. En el brazo se halla una inscripción incompleta que se refiere a una ofrenda votiva al dios Silvano. La estatua está incluida en la categorí­a de los exvotos que representan niños, agazapados o sentados, mientras dan una ofrenda a la divinidad, tal como se conocen según los antiguos santuarios etruscos del lago Trasimeno, de Vulci y Cerveteri. El aspecto de este niño de rostro maduro, siempre ha hecho suponer que representase al mí­tico Tagetes, el niño adivino con la sabidurí­a de un anciano, que justo en Tarquinia - hallado prodigiosamente en un terreno durante un arado demasiado profundo - fue el primero en dictar a los principes Etruriae la disciplina etrusca, o sea, los fundamentos de la religión etrusca, más tarde codificada en libros sacros.
  • Amorcillo Graziani, s. II a.C. Bronce de fundición cava. Alto 26 cm. La estatua representa a un muchacho desnudo sentado en el suelo, con el cuerpo recargado hacia atrás y la pierna izquierda debajo de la derecha, sobre la que se halla grabada la inscripción etrusca "al dios Tec Sans como regalo". Los brazos alargados aprietan un ave en la mano derecha y una pelota en la izquierda. Del cuello cuelga una gran bulla, mientras que dos anillos ciñen el tobillo y la muñeca derecha, y una armilla en espiral la izquierda. El rostro, sonriente y regordete, y la vivacidad de los movimientos remiten el bronce a un modelo helení­stico, perí­odo que tuvo como escenario en Etruria una gran difusión de exvotos de este tipo, tanto figulinos como de bronce. El "Amorcillo Graziani", destinado a la divinidad Tec Sans, protectora de la infancia, es una de las diferentes evidencias de cultos indí­genas en la zona noreste del Lago Trasimeno.
  • Estatuilla de Arúspice, s. IV a.C. Bronce de fusión completa. Alto 17,7 cm. En el Museo se halla recogida una interesante colección de bronces de figura humana, relativos en su mayorí­a a la esfera del culto en el mundo etrusco e itálico. Esta estatuilla describe a un arúspice, o sea, un sacerdote etrusco que interpretaba la voluntad de los dioses mediante el examen del hí­gado de los animales sacrificados. El vestido está caracterizado por el alto gorro de piel o fieltro atado debajo del mentón, ya que era de pésimo auspicio que el sombrero del sacerdote cayera durante las ceremonias.
  • Espejo grabado con Calcante, finales del s. V a.C. Bronce fundido Alto 18.5 cm, diám. 14.8 cm. Una clase particularmente representativa de la artesaní­a etrusca es la de los espejos de bronce, decorados con grabados o, más raramente, con relieves sobre la superficie opuesta a la parte a la que refleja la imagen. Se distribuyen cronológicamente entre el s. VI y el III a.C., con particular desarrollo en el s. IV a.C. Este famoso espejo representa a un viejo arúspice concentrado en examinar el hí­gado de un animal sacrificado para leer los agüeros. Una inscripción etrusca lo califica como Chalchas, o sea, el mí­tico adivino griego Calcante aquí­ representado en la versión iconográfica etrusca con el atributo de las alas, evidente connotación que recalca su función de mediador entre la realidad terrena y el mundo trascendente. Nótese el pie apoyado en una roca, acción esencial en el proceso adivinatorio por parte del arúspice quien, de esta manera, establece un contacto con lo terrenal como sede de la esfera natural y del mundo subterráneo.
  • Panoplia de guerrero (yelmo, escudo, espinilleras), Bomarzo, finales de los siglos VI - V a.C.
  • Coraza anatómica de Bomarzo, mediados del s. IV a.C.
  • Yelmo en forma de cabeza de sileno, Atella, s. IV a.C.
  • Espejo con Eos y Céfalo, Vulci, 470 a.C.
  • Cista ovalada decorada con amazonomaquia, Vulci, finales del s. IV a.C.
  • Colección de candelabros, comienzos del s. V - mediados del IV a.C.
  • Ajuar funerario de Laris Harenies, Bolsena, mediados del s. IV a.C.

Sala IV

Piedras (epí­grafes y esculturas). En esta sala se hallan reunidos monumentos de diferentes tipos (sarcófagos, urnas, esculturas de bulto redondo, relieves, cipos, inscripciones), cuya proveniencia (Chiusi, Vulci, Cerveteri, Orte, Palestrina) y épocas (del s. VI al I a.C.), se ven unidas sólo por el material con el que se han realizado: la piedra. Se trata preferentemente de materiales lí­ticos locales, preferidos por escultores y cinceladores etruscos vista su facilidad a la talla, disimulando los defectos estéticos con abundante estuco y vistosas policromí­as, hoy casi totalmente perdidas.

  • Pareja de leones en nenfro, finales del s. VI a.C. Nenfro. Alto 57,0 / 58,0 cm. Los leones han sido hallados en una tumba de cámara, en la que habí­an sido puestos como guardias de la entrada. El aspecto amenazador, con las fauces abiertas de par en par, concuerda con la función atribuida a ellos que revela la fe en la supervivencia del difunto circunscrita a los lindes del sepulcro. El modelado de la escultura sigue los esquemas del arte arcaico.
  • Sarcófago en nenfro, llamado del Magistrado, s. III a.C. Nenfro. Alto 85,0 cm; largo 206,0 cm. Este sarcófago, decorado con un bajorrelieve sólo en el frontis, contení­a los restos mortales de un magistrado etrusco muerto a los 36 años. En la faja superior del marco del ataúd se halla grabada una larga inscripción con el nombre del difunto, los cargos que ocupaba, algunas disposiciones cultuales relativas a su tumba y los años que tení­a al morir. El relieve representa al difunto en la biga, precedido y seguido por personajes dignos de su rango que llevan fasces (emblemas de poder), en un cortejo que, al recordar los altos cargos desempeñados durante su vida, alude al mismo tiempo al viaje hacia la ultratumba.
  • Sarcófago en nenfro, llamado del Poeta, s. III a.C. Nenfro. Alto 45 cm; largo 217 cm; ancho 63 cm. El féretro del sarcófago está decorado con bajorrelieves en los cuatro lados. En el frontis se hallan representadas escenas de la saga de los Atridas que se observan viniendo de la derecha: Orestes y Pilades se hallan arrebatados frente al cuerpo de Egisto, amante de Clitemnestra, tras haberle dado muerte; al centro, en el ara yace Clitemnestra, muerta por el hijo Orestes para vengarse del asesinato de su padre Agamenón; en el ara se halla sentada Electra, hermana de Orestes e inspiradora de la doble venganza; a la izquierda, en la escena siguiente, Orestes es perseguido por las Erinas. En la parte de atrás, se describen escenas de la leyenda de Tebas: duelo de Eteocles y Poliní­ces en presencia de demonios funerarios con antorcha, Edipo ciego y Yocasta sentada, que piensa en el suicidio. En los lados angostos: Telefo en el campo griego amenaza de muerte al pequeño Orestes; Neoptolemo sacrifica a Polixena en la tumba de Aquiles (?). La tapa, no pertinente, representa al difunto acostado con un volumen (libro en rollo) en la mano.
  • Sarcófago de mármol con relieve polí­cromo, finales del s. IV a.C. Mármol "del Circeo" Alto total 100 cm; largo 190/195 cm; ancho 66/70 cm. Fue hallado en una tumba de cámara originalmente con las paredes decoradas con pinturas, llamada de los Sarcófagos, debido a la presencia de otros tres ejemplares en la misma piedra. En la tapa, decorada en los extremos con acroteras como el tejado de un edificio, yace el difunto adornado de joyas; cerca de la cabeza se halla representado un liber linteus plegado, o sea, un libro escrito en un paño de lino. En el frontis del ataúd y a un lado está esculpido en bajorrelieve, avivado mediante policromí­a, un cortejo fúnebre con músicos y sacerdote con lituo (bastón curvado a modo de báculo pastoral).
  • Alivio delantero de un sarcófago - Duelo a muerte entre Eteocles y Polinices siglo III a.C.

Salas V y VI

Terracotas arquitectónicas y votivas. Estas salas, convencionalmente llamadas de las terracotas, están dedicadas a la coroplástica templar y votiva etrusca. El gran espacio de la sala VI se adapta perfectamente a recrear un ambiente sugestivo, en muchos aspectos, parecido a las antiguas zonas sagradas, en las que un muro perimetral encerraba el alto podio sobre el cual surgí­a el templo y frente a éste, una plaza llena de ofrendas votivas y altares. Se hallan expuestas numerosas terracotas arquitectónicas de procedencia diferente y para algunas de ellas se ha propuesto exponer una reconstrucción en soportes que aludiesen a la cobertura de madera del tejado que adornaban en la antigüedad.
En la tarima en el centro de la sala y en las vitrinas a lo largo de la pared izquierda se exponen las ofertas votivas de terracota procedentes en su mayorí­a, de uno o varios templos de la ciudad de Caere (Cerveteri), fechadas preferentemente a finales del s. IV - III a.C. En la exposición no sólo se ha querido recalcar la calidad artí­stica de la ofrenda votiva, sino también la grandí­sima variedad y cantidad de regalos que se llevaban diariamente al templo. En efecto, los santuarios antiguos eran normalmente repletos de exvotos. Se daba todo, de preferencia miniaturas de imitaciones de culto, y más a menudo reproducciones de partes del cuerpo humano (cabezas, medias cabezas, extremidades, órganos), alimentos o animales sacrificados.

  • Acroterio con caballo alado, primeras décadas del s. V a.C. Terracota polí­croma. Altura máx. 47 cm; anchura máx. 41 cm. En el extremo derecho del triangulo del frontón de un templo y desde el fondo de la última lastra colocada encima de la viga lateral del tí­mpano, se desprendí­a en un neto relieve el animal, listo para alzarse en vuelo, con las patas delanteras de bulto redondo contra el cielo.
  • Altorrelieves de frontones de Tí­voli, finales del s. IV y III a.C. Terracota polí­croma. Altura máx. conservada 148 cm. Las figuras fragmentarias en altorrelieve fueron casualmente halladas en 1835 durante las obras de consolidación de la zona enfrente del Puente Gregoriano sobre el rí­o Aniene. El informe redactado en el s. XIX con respecto al hallazgo se refiere, con acostumbrada imprecisión, a "... seis grupos fragmentados de estatuas de terracota ...", todos "... sin cabeza, manos ni pies...". El tema de la representación se puede suponer gracias a una peculiaridad del árbol colocado al lado de la cuarta figura desde izquierda, desde el que cuelga una de las patas traseras de una piel de carnero, vací­a e inerme. Este detalle evoca la iconografí­a del vellocino de oro y confirma, sin duda alguna, que el tema central de este monumento es el viaje de los Argonautas. Las figuras decoraban el frontón de un templo, tal como lo demuestran el tamaño y el pronunciado saliente (unos 20° de inclinación) que permití­a contar con una adecuada visión desde abajo. La reconstrucción propuesta al público, se propone sólo aludir a la colocación original del alto relieve.
  • Friso con decoración floreal y cabezas humanas, s. IV a.C. Terracota polí­croma. Actualmente, el friso está compuesto de cuatro lastras arquitectónicas con decoración floreal y cabezas humanas en relieve. Un friso de roleos que surgen de flores de acanto encuadra cabezas masculinas (¿Dionisos?) y femeninas (¿Ariadna, Ménades?). Las lastras, que no coinciden entre sí­, se aplicaban a la viguerí­a de un templo. Una restauración realizada últimamente ha demostrado que las lastras son el resultado de una recomposición del s. XIX realizada con fragmentos relativos a un número de lastras superior, difí­cil de precisar.
  • Antefija de figuras femeninas, s. II a.C. Terracota con huellas de policromí­a. Altura máx. 47,5 cm; anchura máx. 29,3 cm. Estos objetos decoraban el margen inferior del tejado en declive, donde revestí­an la última fila de las tejas acanaladas. En el frontis se representa en relieve a un personaje femenino con las alas desplegadas, con una cetra en la mano izquierda, apoyada en una columna interpuesta entre los balaustres. Desde éste baja un paño que, al pasar por detrás de la figura, desnuda, envuelve el muslo y la pierna derecha. La cabeza, levemente inclinada, se encuentra enmarcada por una larga cabellera de mechas onduladas con la raya al centro, solapada por una diadema. No se conocen otros ejemplos de este tipo de antefija. De Luni se conocen dos ejemplares con figura femenina alada, aunque drapeada: en un caso trata de tocar una flauta doble, en el otro, se encuentra apoyada de la misma manera a una columna como la ya aludida. En general, figuras parecidas, se encuentran en numerosos relieves de urnas de Volterra, a menudo caracterizados por una fuerte influencia de prototipos de la isla de Rodas. Desde el punto de vista estrictamente iconográfico, la figura se puede comparar con prudencia con las representaciones de Musa presentes en el mundo etrusco, puestas en evidencia exclusivamente a través de los grabados de espejos y estatuillas votivas que representan a un personaje femenino semidrapeado sentado, concentrado en tocar la cetra.
  • Busto femenino, s. III a.C. Terracota. Alto 34,7 cm. El busto no forma parte de producciones canónicas y no es posible confrontarlo con elementos precisos. Algunos detalles como el rostro hundido y los pómulos salientes, resultan ser caracterí­sticas fisonómicas tan especiales que denotan una búsqueda precisa en el arte del retrato ya que representan a una mujer ya no muy joven. Los pendientes en forma de anillo con protome de cabeza de león, que reproducen ejemplares en oro difundidos en Etruria y Magna Grecia, y la vaporosa cabellera inspirada en los retratos de Alejandro Magno, confirman la datación propuesta.

Salas VII y VIII

Orfebrerí­a etrusca y romana. En estas dos pequeñas salas se exponen objetos de ornamento personal en oro realizados con gran habilidad técnica y de diseño, por parte de los orfebres etruscos durante los diez siglos de vida de su civilización. Un gusto seguro en la elección de modelos y piedras preciosas y semi-preciosas, se acompañaba a una creciente capacidad artesanal que hací­a únicos e irrepetibles en el mundo antiguo, los collares etruscos. Las técnicas más comunes eran: la fundición, el batido de láminas, la realización de hilos para la torsión de diminutas tiritas de oro, el acabado con punzones o cincel y por último, la granulación. Ésta es una técnica peculiar que permití­a ejecutar esferas minúsculas, hasta alcanzar dimensiones infinitesimales (polvillo) que pegaban sobre la lámina de la joya mediante microsoldaduras, creando superficies continuas o dibujos. La exposición de las obras sigue un orden cronológico que, iniciando desde los vestigios más antiguos del s. VII a.C. (el Museo Gregoriano Etrusco no reúne ejemplos de orfebrerí­a más antiguos), permite seguir en el tiempo, hasta la época romana, modas, costumbres y tipologí­as de un pueblo que ha utilizado el oro, tanto como riqueza por acaudalar, como sí­mbolo de prestigio, tal como lo testimonia la arqueologí­a y lo cuenta en el famoso pasaje de Diodoro de Sicilia (8,18,1):"...(los Etruscos) ocupaban una especie de supremací­a en lo que se refiere a ostentación en el modo de vivir...".

  • Collar con Kyathos ático y figuras negras. Dionisio sentado y Sátiro danzante entre dos ojos y dos esfinges. 510-500 a.C.bullas, primera mitad del s. IV a.C. Oro laminado repujado. Diám. de las bullas 3 / 3,5 cm. Collar compuesto de siete bullas en forma de lentejas con temas mitológicos, alternadas según tamaño. Las tres bullas más pequeñas tienen la misma decoración: Efestos, sentado de perfil que forja el yelmo de Aquiles. En dos de las bullas más grandes está representada una yegua mientras da de mamar a Hipotoo (hijo de Poseidón y Alope), acostado en el centro. En las dos bullas restantes, se describe a Aquiles que da muerte a Troilo aferrándole por el pelo y atravesándole con la espada. Es muy probable que el collar formase parte del aderezo de un joven. Los temas mitológicos representados se asocian perfectamente con el alto rango del propietario, que la temática guerrera remite a un ámbito estrictamente masculino.
  • Anillo con escarabajo, finales del s. VI a.C. Oro y corniola. Alto 1 cm; ancho 1,3 cm; espesor 0,8 cm. Seudo- escarabajo giratorio insertado en una sortija de oro lisa. En la base del escarabajo se halla grabada, con minuciosidad y refinación, la entrega de las armas a Aquiles por parte de Tetis. El escarabajo ha sido atribuido a un cincelador de probable procedencia greco-oriental que ejercí­a en Etruria, llamado convencionalmente "Master of the Boston Dionysos".Debido a la elección especial de la iconografí­a heroica, es probable que la sortija se refiera a un restringido ambiente aristocrático masculino, al que le gustaba identificarse con los héroes de la mitologí­a griega.
  • Par de pendientes en forma de racimo, mediados del s. IV a.C. Oro laminado. Altura máxima 7,6 cm. Están formados por una lámina circular decorada en filas concéntricas de objetos. Desde la parte central se asoma un pedacito de esfera delimitado a los costados, por dos fajas verticales; en la mitad inferior, se hallan tres esferas con gránulos. En la parte de atrás se observan tres orificios que, según una hipótesis, serví­an para hacer introducir sustancias perfumadas. Los pendientes forman parte de un rico ajuar funerario descubierto en 1837, relativo a un entierro (hombre o mujer). Además de estos objetos se encontraron otros que actualmente se exponen en la misma sala: una corona de oro con hojas de encina y otra, con una de laurel, tres bullas en forma de lentejas con representaciones mitológicas, un collar con pendientes de oro figurados y un thymiaterion (quemador de perfumes) de bronce.

Sala IX

Colección Guglielmi. Esta sala está completamente dedicada a la colección de los marqueses Guglielmi de Vulci, creada el siglo pasado a consecuencia de las excavaciones realizadas en las tierras de Sant'Agostino y Camposcala en el territorio de la antigua ciudad etrusca de Vulci. La colección permaneció expuesta en el Palacio Guglielmi de Civitavecchia hasta comienzos del s. XX, cuando fue dividida en dos partes entre los hermanos Julio y Jacinto. La parte del marqués Julio, heredada por el hijo Benedicto, fue regalada por éste al Papa Pí­o XI en 1937 y desde entonces se encuentra expuesta en el Museo Gregoriano Etrusco. La otra parte, igualmente rica y prestigiosa, siguió siendo de propiedad de la familia Guglielmi hasta 1987, cuando fue adquirida por los Museos Vaticanos para ser finalmente reunida con la primera. La colección Guglielmi se compone totalmente de unos 800 objetos entre bronces, cerámica etrusca (mezcla de tierras, búcaro y cerámica pintada) y cerámica griega importada básicamente de ítica, dentro de las estrechas relaciones de intercambios comerciales que en Vulci hallaba uno de los mayores mercados del mar Tirreno. El muestreo de los objetos es heterogéneo y abarca un perí­odo cronológico que va desde el material más antiguo de época villanoviana hasta la tí­pica producción cerámica de época helení­stica.

  • Stamnos ático de figuras rojas: Cerámica Alto 44,4 cm. En las tumbas etruscas es bastante usual la presencia de cerámica griega importada, como es el caso de este stamnos de figuras rojas realizado en ítica. En la cara principal se describe la salida de dos guerreros (¿Teseo, Piritoo?), de los cuales se despiden una mujer y un viejo rey canoso; en la otra, dos mujeres que se dirigen hacia un rey barbudo y calvo. Se trata del stamnos epónimo del Pintor Guglielmi, que debe el nombre justamente a la colección actualmente expuesta en esta sala, denominación convencional de un pintor ático partidario del estilo de Polygnotos y del Pintor de Kleophon, durante finales del s. V a.C.

Salas X y XI

Urnas cinerarias de época helení­stica. Desde el s. IV a.C., y durante toda la época helení­stica, se halla especialmente documentado en la Etruria septentrional interna, el rito de la incineración, con la consiguiente costumbre funeraria de depositar las cenizas de los difuntos dentro de urnas esculpidas en piedra o modeladas en terracota. En las principales ciudades etruscas de este vasto territorio (Volterra, Chiusi y Perusa) se produjo una gran cantidad de urnas cinerarias, con caracterí­sticas artí­sticas y tipos peculiares. Los relieves que adornan la parte frontal de los ataúdes son el fruto de una elaboración autónoma del repertorio figurativo helénico. Mitos griegos y temas más especí­ficamente etruscos coexisten, aunados por la adopción del mismo lenguaje figurativo, en una de las manifestaciones de la artesaní­a artí­stica etrusca más caracterí­sticas. Las urnas estaban esculpidas en la piedra natural del territorio: el alabastro en el caso de Volterra y Chiusi; el travertino para Perusa, aunque no faltan piedras de valor menor. Las superficies estaban originariamente caracterizadas por una policromí­a vivaz de la cual se conservan sólo pocos indicios. En la tapa de las urnas se representaba idealmente al difunto (o la difunta) semirrecostado en la posición clásica del convidado a un banquete, mientras que sobre el féretro estaban esculpidas escenas mitológicas, o bien, relacionadas con el mundo del más allá. En el Museo Gregoriano Etrusco se encuentran las principales producciones de urnas etruscas.

  • Urna cineraria del "Maestro de Enómao": Alabastro. Tapa: altura 40,5 sm; longitud 81 cm. Caja: altura 43 cm; longitud 84,5 cm. En la tapa se halla representada una pareja de cónyuges recostada en una kline mientras participan en un banquete, esculpida en bulto redondo. En la caja se describe en bajorrelieve, la muerte de Enómao por parte de Pélope. Enómao, señor de Pisa en la Eneida, solí­a desafiar a los pretendientes de su hija Hipodamí­a en una carrera mortal de carros, desde Pisa al Istmo de Corinto, durante la cual les alcanzaba y daba muerte atravesándoles con su lanza. Sólo Pélope logró vencerle, usando los caballos recibidos en regalo de Poseidón, o bien, según otra versión, corrompiendo a Mirtilo, el auriga de Enómao, que, a través del engaño, saboteó una rueda del carro de su soberano. En la riña, expresada mediante una composición extremadamente animada y articulada en varios planos, interviene activamente un demonio femenino alado, representado arriba en el centro. La urna ha sido atribuida al "Maestro de Enómao", figura convencional relacionada principalmente con el territorio de Volterra.
  • Monumento funerario con Adonis agonizante. Tuscania. Segunda mitad del s. III a.C. Terracota polí­croma. Altura máx. 62,0 cm; longitud 89,0 cm; anchura 40,5 cm. El famoso monumento fue hallado en 1834 durante las investigaciones realizadas por los hermanos Campanari. En él se encuentra representado el mí­tico joven cazador que yace en el lecho, herido a muerte. La escena patética está realizada con esmero, sea porque proporcione una cierta relación con las últimas vicisitudes del difunto, sea porque el tema fuese uno de los preferidos relacionados con el mito griego que, desde el s. IV en adelante, pueblan la visión etrusca del más allá. A menudo se ha descrito erróneamente como urna cineraria; en realidad, se presenta como un objeto acabado en su conjunto, sin cavidades aptas para albergar cenizas. En su interior se cruzan en forma de damero, unos tabiques de terracota con función estructural. Los orificios presentes en la superficie aseguran la ventilación homogénea de la arcilla durante la desecación y la cocción. Se trata evidentemente de un coronamiento que solí­a ponerse encima de la caja de una urna cineraria.

Sala XII

Colección Bonifacio Falcioni. El friso forma parte de la decoración de la época de Julio III (1550-55), realizada por Daniele da Volterra y sus alumnos. En esta pequeña sala se encuentra expuesto el núcleo principal de la colección arqueológica recopilada en la segunda mitad del s. XIX por Bonifacio Falcioni de Viterbo y adquirida por León XIII (1878-1903) en mayo de 1898 para los Museos Vaticanos. El contenido de las vitrinas es un ejemplo tí­pico de una colección privada del s. XIX, en la que se hallan reunidos indiscriminadamente y sin criterios lógicos particulares, hallazgos arqueológicos heterogéneos entre sí­: vasijas de mezcla de tierras más antiguas de la época proto-villanoviana y de la primera edad de hierro, junto con búcaros, cerámica pintada ática y etrusca, objetos de bronce (vasos, estatuillas, etc.), material votivo y sobre todo, joyas, tanto antiguas como modernas.

  • Tapa en búcaro figurado. Ex-Colección Bonifacio Falcioni. Segunda mitad del s. VI a.C. Búcaro pesado. Alto 31,5 cm. Al igual que todas las colecciones del s. XIX, la Colección Falcioni reuní­a materiales heterogéneos, a veces dando paso a la curiosidad por objetos insólitos. Entre estos últimos se puede citar esta tapa alta (la vasija de la que formaba parte originalmente no se encuentra), contraseñada por la eficaz representación plástica de un gallo, con plumaje grabado y con la cresta modelada. El objeto forma parte de la producción del búcaro pesado, tí­pica de la ciudad de Chiusi y de la Etruria septentrional interna.

Sala XIII

Sarcófagos figulinos de Tuscania. En esta sala se hallan reunidas tapas de sarcófagos de terracota de época helení­stica provenientes de Tuscania.

  • Tapa de sarcófago. Tuscania. Primera mitad del s. II a.C. Terracota. Alto 78 cm; largo 199 cm; ancho 47,5 cm. Junto a la producción de sarcófagos en material lí­tico triunfa simultáneamente, entre los siglos III y II a.C., en la Etruria meridional del interior, una producción peculiar de sarcófagos de terracota que ve florecer algunas tiendas que trabajaban en Tuscania, centro de proveniencia asimismo del monumento funerario con Adonis agonizante. Encima de esta tapa, realizada en dos partes separadas, cavas en su interior y con diafragmas figulinos de refuerzo, se halla representada una mujer recostada en un costado, que usa una camisa de manga corta, una túnica con correa y una capa pasada por encima de la cabeza. La figura está ornada con varias joyas: diadema con engastes, aretes en forma de pendientes, collar de cinta plana, anillos, brazaletes y armella. La tapa en forma de kline (lecho usado en los banquetes), alude al tema del banquete. El féretro del sarcófago, siempre de terracota, no ha sido hallado.

Sala XIV

Antiquarium Romanum, bronces y platas. El Antiquarium Romanum surge espontáneamente de una selección más rigurosa y de un examen arqueológico más profundo de los numerosos hallazgos de la época romana y de procedencia varia que, precedentemente, se habí­an mezclado con los descubrimientos etruscos e itálicos del Museo Gregoriano Etrusco. En esta sala se exponen algunos fragmentos de grandes estatuas, piezas de muebles, vasijas de bronce y plata.

  • Estatua viril. Segunda mitad del s. I a.C. Bronce de fusión cava. Altura conservada 91 cm. Este gran fragmento de estatua de tamaño monumental, ligeramente superior al original, es uno de los pocos ejemplos de estatuaria broncí­nea aún fechables al s. I a.C. El bronce, cavo en su interior, realizado con la técnica de la cera perdida indirecta, representa un retrato viril idealizado según los cánones del tipo heroico, visto el dorso desnudo cubierto sólo por un manto que cae sobre el hombro y el brazo izquierdo. El cuello robusto y fuertemente alargado, probablemente formaba parte de un recurso de corrección óptica, dirigida a una visión desde abajo de la estatua, posiblemente colocada en un principio encima de otra base. El efecto verista de la estatua se hallaba originalmente acentuado mediante inserciones de materias múltiples que reproducí­an fielmente los bulbos oculares. El bronce patinado simulaba perfectamente el encarnado de un hombre, mientras que las inserciones de lámina de cobre, proporcionaban el color rojizo de labios y aréolas mamarias.
  • Cabeza- retrato del Emperador Treboniano Gallo, 251-253 d.C.
  • Pie figurado de mesa plegable, s. I d.C.
  • Cabecera (fulcrum) de una cama, s. I a.C. - s. I d.C.
  • Vasos de plata dedicados a Apolo procedentes de la fuente termal de Vicarello, cerca de Bracciano, segunda mitad del s. I d.C.
  • Cabeza de mármol de la divinidad Atenas, de una estatua de culto. Es uno de los pocos fragmentos de esculturas originales griegas que en el 1960 se colocaron en estas salas, precedentemente estaban esparcidas aquí­ y alla y dificilmente reconocibles. La singular y encan- tadora cabeza aquí­ reproducida, es de un tamaño superior al natural. Por su forma y preparación podemos deducir que originalmente pertenecí­a a una estatua. Los ojos son de piedra gris dura (calcedonia) y el iris y la pupila, ambos perdidos, eran de pasta ví­trea. Las pestañas están realizadas con finisima hoja de bronce. En los lóbulos de las orejas, perforadas, debemos imaginar pendientes. Los agujeros de la frente y de las mejillas serví­an para asegurar el yelmo a la cabeza. De las divinidades femeninas, solo Atenas, la sabia y perspicaz hija de Zeus usaba el yelmo, solo a ella la gran aleada o la temida enemiga durante la batalla, el yelmo pertenece. Por su estilo el fragmento puede atribuirse a una imágen del culto de la Magna Grecia, hacia el año 460 a. J. C.

Sala XV

Antiquarium Romanum, terracotas, cristales, marfiles. Se presenta una selección de terracotas arquitectónicas, procedentes de Roma y del Lacio, fechables entre los siglos I a.C. y I d.C. En las paredes se halla la reconstrucción parcial de la decoración figulina de los tejados de época romana, obtenida gracias al uso de elementos originales (antefijas y lastras). En la pared de enfrente y abajo, se encuentran colgadas tres lastras en relieve procedentes del ciclo de los doce trabajos de Hércules: combate con el león, con la hidra de Lerna, con el toro de Creta (Invv. 14163, 14160, 14477). En la vitrina A se puede admirar una rica selección de cristales de distintas épocas, cuyos ejemplares más tardos se remontan a la época romana imperial y a la Alta Edad Media, junto con objetos de marfil y hueso.

  • Muñeca de marfil. Roma. Primer tercio del s. IV d.C. Marfil. Entre los objetos expuestos en el Antiquarium Romanum, que testimonian los diferentes aspectos de la vida cotidiana en la antigua Roma, resalta una muñeca de marfil con extremidades articuladas, con algunos pedazos de un precioso tejido bordado en oro y todaví­a ceñidos. Esta muñeca, aparte de representar una rara reliquia de un rebuscado juguete de la antigüedad con interesantes detalles técnicos, documenta un particular aspecto del ritual fúnebre en la Roma tardo-imperial, considerando su función simbólica paralela. En efecto, fue hallada dentro de un sarcófago descubierto cerca de la Basí­lica de San Sebastián en Roma, junto con los restos mortales de una muchacha de alto rango a quien pertenecí­a, muerta prematuramente a la edad de 15 años, aproximadamente.

Sala XVI

Antiquarium Romanum, Ager Vaticanus. En esta sala se encuentran reunidas antigüedades romanas y una sección dedicada a los descubrimientos realizados en la zona del Vaticano. Durante el perí­odo real y toda la época republicana, el territorio de la orilla derecha del Tí­ber era conocido como Ager Vaticanus y se extendí­a al norte hasta la desembocadura del Cremera y al sur, por lo menos hasta el Gianicolo. En época imperial, a partir del s. II d.C., se atestigua la presencia del topónimo Vaticanum que incluí­a una zona que corresponde, aproximadamente, a la del actual Estado de la Ciudad del Vaticano. En época romana dicha zona se hallaba fuera de la ciudad, ocupada por villas, los jardines de Agripina - madre del Emperador Calí­gula (37-41 d.C.) - y por amplias necrópolis ubicadas a lo largo de las principales calles. En los jardines de la madre, Calí­gula construyó un circo (Gaianum), más tarde reestructurado por Nerón (54-68 d.C.). A lo largo de la Via Trionfale, que desde Plaza San Pedro se dirige en dirección norte hacia Monte Mario, han sido excavados varios núcleos de tumbas. A lo largo de la Via Cornelia, que se dirigí­a en cambio en dirección oeste, surgí­a la necrópolis donde también se encuentra la tumba del apóstol Pedro, muerto durante la persecución de Nerón y sepultado en ese lugar. Su tumba fue meta de peregrinaciones y objeto de veneración desde el s. II d.C. La necrópolis fue luego sepultada durante la construcción de la basí­lica dedicada al apóstol según los deseos del Emperador Constantino (306-337 d.C.), y actualmente se puede visitar sólo parcialmente.

 

Antigüedades romanas

  • Lucernas romanas del s. I d.C., algunas con temas teatrales.
  • Dos casetones de estuco de época Flavia, provenientes de un columbario (tumba colectiva para urnas cinerarias colocadas dentro de los nichos) descubierto en la Vigna Moroni en la Ví­a Apia en 1816. Afrodita y Adonis agonizante; Alejandro-Zeus en el globo entre Poseidón y Heracles.

 

Zona del Vaticano

  • Ara dedicada a Cibeles y Atis, Roma, Plaza San Pedro. 374 d.C. Mármol. En un lugar impreciso cerca de la Basí­lica vaticana surgí­a el santuario de la diosa frigia Cibeles, del cual proceden numerosos altares inscritos, que más adelante tuvo que ser cerrado a consecuencia de las disposiciones promulgadas por el Emperador Teodosio contra los cultos paganos en 391 y 392. Entre los numerosos altares inscritos hallados en aquel lugar, se halla esta ara dedicada a Cibeles y Atis, con el pino sacro de Atis, un toro y un carnero, para recordar los sacrificios realizados, y objetos de culto. En dicha ara se encuentra la fecha precisa de la dedicatoria: 19 de julio de 374 d.C.
  • Ara de Varia Sabbatis.
  • Sarcófago de niño con las islas de los bienaventurados.
  • Adornos procedentes de las tumbas de la necrópolis del Aparcamiento Vaticano.

Salas XVII y XVIII

Colección de los Vasos, cerámica corintia, lacónica, ática de figuras negras. Con estas salas comienza la Colección de los Vasos, en la que se hallan recogidos principalmente los vasos pintados, descubiertos durante las excavaciones del s. XIX en las necrópolis etruscas. Los vasos figurados griegos fueron considerados, hasta los albores del siglo mencionado, de fabricación etrusca y fue justamente durante las tumultuosas excavaciones de ese siglo en Etruria, que fueron estudiados mejor y debidamente atribuidos. El hallazgo en Etruria de estos y muchos otros vasos griegos ha sido el motivo determinante para crear una sección paralela y en estrecho contacto con el Museo Etrusco propiamente dicho. En efecto, junto con el desarrollo de la producción de la cerámica griega, puesta en evidencia por la organización del museo, la exposición testimonia la particular acogida que tuvieron estos productos en Etruria a raí­z de los intensos contactos comerciales entre Griegos y Etruscos. Muy numerosas son las obras de arte, firmadas o atribuidas a los grandes nombres de la pintura alfarera griega, presentes en la Colección de los Vasos de los Museos Vaticanos.

  • Olpe corintia, 630-615 a.C. Cerámica. Entre fines del s. VIII y el VII a.C. la supremací­a casi absoluta de exportación en los mercados del Mediterráneo es prerrogativa de Corinto, cuyos productos muy refinados se hallan ampliamente difundidos en Etruria y en Italia Meridional. Esta olpe (jarra en forma de pera con pronunciado labio de trompa), de estilo de transición, está decorada con frisos superpuestos de imitación oriental: procesiones de panteras, toros, cérvidos, garzas reales, esfinges, con rosetas en cí­rculo de puntos en el fondo de color marfil. Se trata de un vaso fabricado en Corinto en torno a los años 630-615 a.C., por un ceramógrafo llamado, justamente basándose en este ejemplar, "Pintor del Vaticano 73".
  • Oinochoe corintio. Cerveteri 570-550 a.C., aproximadamente. Cerámica figurada Alto . 29,9 cm. Sobre un recuadro de esta "oinochoe" a tres bocas con cuerpo esférico se encuentra representado un episodio de la guerra de Troya ( combate entre Ayax y Héctor ) no coincidiendo por lo comentado por Homero (Ilí­ada XIV, 402 y siguientes); los personajes principales son identificados por las inscripciones. Al centro Ayax viene representado con cinturón, yelmo, escudo y espinilleras que hiere con su lanza a Héctor que se gira con su pierna derecha apoyada al suelo, protegiéndose con el escudo del adversario, previniéndose a su vez levantando el brazo derecho con el puño cerrado. Héctor esta vestido solamente con yelmo y espinilleras, la pierna derecha se encuentra ensangrentada con tonalidades de color rojo. El auxilio de Héctor llega por la derecha, Eneas representado con el escudo levantado y la lanza preparada para golpear, lleva en la cintura una espada, endosa un yelmo y espinilleras. La parte izquierda se cierra con una representación de dos guerreros en fase de combate. El representado en la parte izquierda, cubierto por una piel de animal, sostiene un escudo revestido en su interior por una piel de animal que forma tonalidades que van del rojo al amarillo. El adversario, desnudo con escudo y lanza lleva a su lado una espada, repitiendo el mismo esquema de la figura de Eneas. Las tonalidades de color rojo violáceo y blanco se alternan dando una vivacidad cromática a la composición resaltando así­ algunos detalles. La representación se encuentra encuadrada en su parte superior por unas formas geométricas policromadas; a los lados se encuentran unos reticulados de color rojo y en la parte inferior son visibles varias lí­neas pintadas en rojo y algunas bandas sobre fondo claro.
  • Kylix lacónica con Prometeo y Atlas. Cerveteri. 560-550 a.C. Cerámica figurada. Alto 14 cm - diám. 20,2 cm. Entre las demás producciones de cerámica griega figurada, destaca la cerámica lacónica, testimoniada por una famosa kylix (copa) fabricada en Esparta poco antes de mediados del s. VI a.C. y atribuida al Pintor de Arquesilas II. En ella se puede admirar una de las primeras representaciones del mito de Atlante que hayan llegado hasta nosotros. Atlas, con barba, dobla las rodillas debido al peso de la masa que tienen que sostener sobre sus hombros, al haber sido condenado por Zeus a mantener separado el cielo de la tierra. Además de su castigo se añade el de un segundo Titán, su hermano Prometeo, culpable de haber dado el fuego a la humanidad, atado a un poste y sometido al suplicio perpetuo del águila que le roe el hí­gado, el cual cada noche vuelve a crecer para ser nuevamente comido. La asociación de ambos episodios ha hecho suponer que este pintor se haya inspirado directamente en la Teogoní­a de Hesí­odo, en la que los dos Titanes se describen uno después del otro.
  • Kylix ática de figuras negras del Pintor de Phrynos, 560 a.C., aprox. Cerámica. Alto 13,9 cm; diám. 19,8 cm; diám. del pie 9,1 cm. La kylix o "kilike", que era una copa utilizada en los simposios para beber vino, lleva pintada en la parte exterior la inscripción "salud y bebe". En su interior se encuentra un pequeño medallón con una representación épica pintada en un logrado estilo miniatura, con los personajes marcados con inscripciones. íyax, en el esquema arcaico de la "carrera de rodillas", con yelmo, espinilleras y coraza de la que sale un jitón, se halla concentrado en transportar el cuerpo exánime de Aquiles, desnudo y con una larga cabellera suelta que cae al suelo. Las figuras, con detalles sutilmente esgrafiados, se hallan reavivadas por resalte en rojo morado (yelmo, espinilleras y jitón de íyax; cabellos y tórax de Aquiles). La peculiaridad del estilo miniatura ha hecho denominar "pequeños maestros" a los ceramógrafos que se aventuraron en este tipo de producción; entre ellos cabe citar al Pintor de Phrynos, una de las personalidades más representativas, a quien se ha atribuido asimimismo esta kylix del Vaticano, la cual resalta por originalidad y confección.
  • ínfora ática de figuras negras firmada por el alfarero Nikosthenes, Cerveteri, 530-510 a.C., aprox.
  • ínfora ática de figuras negras del Pintor del Vaticano 365, Cervéteri, mediados del s. VI a.C., aprox.
  • Pelike de figuras negras, fines del s. VI a.C. Cerámica. Alto 36,9cm. En esta pelike (vaso panzudo de dos asas) se halla representada una escena de venta de aceite. El valioso lí­quido, conservado en un vaso parecido al expuesto, se vierte en un recipiente más pequeño utilizado para los ungüentos (lekythos), mientras que el comprador se sienta en un diphros (silla plegable). La inscripción de enhorabuena escrita a lo largo de la escena dice "¡Oh padre Zeus, haz que me haga rico!" ha inspirado la denominación convencional de Pintor de Plousios para el autor de este vaso de fines del s. VI a.C.
  • Kyathos ático y figuras negras. Dionisio sentado y Sátiro danzante entre dos ojos y dos esfinges. 510 -500 a.C.

Sala XIX

Colección de los Vasos, cerámica ática de figuras negras y rojas. En las paredes se encuentran pinturas realizadas en 1780 por Bernardino Nocchi (?), en las que se ilustran las obras llevadas a cabo bajo el pontificado de Pí­o VI. En la sala se hallan reunidos vasos áticos de figuras negras y rojas, aparte de interesantes ejemplares bilingües, o sea, con las dos técnicas adoptadas simultáneamente.

  • ínfora panatenea del Pintor de Berlí­n, 500-480 a.C.
  • Hidria ática de figuras negras del Grupo de Leagros, 500 a.C., aprox. Cerámica pintada. Este vaso, destinado por su forma peculiar a contener y transportar agua, está pintado con la técnica de figuras negras y se atribuye al Grupo de Leagros. En el hombro están representadas escenas de gimnasio. Sobre el cuerpo, se hallan dos jinetes con traje tesálico con pétasos (sombrero de viaje de ala ancha) y dos lanzas en la mano. Las inscripciones indican los nombres de los caballos, Thrasos (Valor) y Areté (Virtud), y dos nombres de muchachos, Olympiodoros y Leagros, ambos alabados como kalos (bello).
  • Kylix ática "bilingüe". Vulci. Finales del s. VI a.C. Cerámica pintada. Esta kylix (copa con asas sobre pie, utilizada en los simposios para paladear el vino) está caracterizada por una decoración de figuras negras en el tondo interior y de figuras rojas en la parte exterior. Hacia el año 530 a.C. se realizó en ítica la radical evolución que llevó a los ceramistas a abandonar la técnica de las figuras negras, adoptando la de las figuras rojas, recortadas sobre el fondo barnizado de negro. Dicha modificación permitió que los ceramógrafos obtuviesen una mejor definición de los detalles interiores de las figuras a través de lí­neas barnizadas, en lugar que esgrafiadas, según la evolución del arte pictórico. Durante cierto tiempo, la aplicación mixta de ambas técnicas convivirá en el mismo objeto, acompañando la transición hacia la adopción definitiva de las figuras rojas. En este ejemplar, atribuido al Pintor de Scheurleer, se halla representado en la parte interior un hombre con una clava, según la técnica de figuras negras; en la parte exterior, se encuentra en cambio un lanzador de jabalina con la técnica de figuras rojas.
  • ínfora ática de figuras negras por Exequias. Vulci. 540-530 a.C., aprox. Cerámica. Alto 61,1 cm; diámetro boca 27,8 cm. En esta célebre ánfora, firmada por Exequias como alfarero y pintor, se representa un episodio ajeno a la tradición de los poemas homéricos: Aquiles y íyax armados, concentrados en el juego de dados o de la morra, según una antigua interpretación. El ánfora constituye una de las realizaciones de la técnica de figuras negras más refinadas, con detalles y decoraciones de la ropa grabados con minucia caligráfica. El ceramógrafo coge, con la solemnidad tí­pica de su estilo, el momento en el que ambos héroes, dejadas de lado por un instante las armas durante el largo asedio troyano, se conceden una actividad lúdica. Aquiles y íyax, identificados por las inscripciones, están sentados en asientos bajos y se curvan hacia una base, alargando las manos derechas para leer los puntos obtenidos en el juego (cuatro y tres, respectivamente), tal como se muestra en las inscripciones que parecen salir de sus bocas a modo de historietas. En el segundo panel se encuentran representados Cástor, con su caballo Kyllaros, Polydeukes y sus padres Tí­ndaro y Leda.
  • ínfora ática de figuras rojas del Pintor de Troilos: contienda por el trí­pode y desfile de músicos; Cerveteri, primeras décadas del s. V a.C.
  • Tres kylikes de figuras rojas del Pintor de Brygos, 480 a.C.
  • Lekythos (ampolla para ungüentos, usada por los atletas en las ceremonias fúnebres) de figuras rojas del Pintor de Brygos, 470 a.C. Muerte de Orfeo por parte de las mujeres de Tracia.
  • Dos kylikes (copas) de figuras rojas del Pintor de Makron, Vulci, primer cuarto del s. V a.C.
  • Dos kylikes del Pintor de Epeleios, Vulci, 500 a.C., aprox. Escenas de gimnasio.
  • Hidria ática de figuras rojas del Pintor de Eucharides, Vulci, 500 a.C, aprox. Aquiles y Héctor.
  • ínfora ática de figuras rojas atribuida al Pintor de Héctor, Vulci, 450 a.C., aprox. Libación de Héctor antes de la batalla, despidiéndose de sus padres, Prí­amo y Hécuba. Lado B, viejo entre dos mujeres.
  • Kylix ática de figuras rojas de Douris. Vulci. 490-480 a.C. Cerámica pintada. Alto 10,6 cm - diám. 31 cm. En el tondo interior de esta kylix está representado el epí­logo, de manera poco entusiasta, de un simposio, con un joven que paga los excesos del beber, ayudado por una muchacha. En la parte exterior, se halla la viva representación de un simposio: cinco hombres beben, cantan, tocan instrumentos, juegan al kottabos (juego que consistí­a en lanzar vino haciendo dar vueltas a una kylix como ésta, para golpear los platillos del instrumento), ayudados por un flautista y un siervo.
  • Kylix ática de figuras rojas de Douris. Cerveteri. 480 a.C., aprox. Cerámica pintada. Diám. 29,7 cm. En el tondo interior de esta kylix se halla representado uno de los momentos más dramáticos del mito de Jasón, el cual, tras llegar a Colquis para pedir del rey Eetes el Vellocino de oro, es traicionado por éste y tragado por el monstruo que custodiaba el Vellocino, que se ve colgado en la rama de una encina. En esta ocasión, Jasón es salvado por Atena.
  • Kylix ática de figuras rojas según el estilo de Douris, 480 a.C.
  • Kylix ática de figuras rojas. Vulci. 480-470 a.C., aprox. Cerámica pintada. Diám. 26,4cm. En el tondo interior de esta kylix atribuida al Pintor de Edipo, se representa el famoso episodio de Edipo vestido de viandante que, en la ciudad de Tebas, escucha el enigma propuesto por la Esfinge. En la parte exterior, una farsa satí­rica.
  • Vista de la Sacristí­a de San Pedro. Bernardino Nocchi 1780.
  • La Sala de Arte en la Biblioteca Vaticana. Bernardino Nocchi.

Sala XX

Colección Astarita, cerámica griega y etrusca. En el friso: Atlas, Banquete ofrecido por Saúl a Samuel, Convite de Tieste y figuras alegóricas de Orlando Parentini, fechables al pontificado de Pí­o IV (1559-1565). Toda la sala está dedicada a la Colección Astarita, prestigiosa colección de cerámica griega donada al Papa Pablo VI en 1967. Todos los objetos expuestos son de gran interés, siendo muchos de ellos dignos de especial atención.

  • Cráteras en forma de pequeñas columnas. Ex-Colección Astarita. 560 a.C., aprox. Alto 43 cm. En esta crátera (vaso usado en los banquetes para mezclar vino y agua) tardo-corintia está representada la misión de Menelao y Ulises a Troya para obtener la restitución de Helena, tratativa cuyo fracaso desencadenará la guerra de Troya. Ambos héroes, con el heraldo Talthybios, se sientan en los jardines de un altar del santuario de Atena y son acogidos por la sacerdotisa Theano, mujer de Antenor, acompañada por tres siervas y una fila de jinetes, compuesta tal vez por sus mismos hijos.
  • Kylix ática de figuras negras de Sakonides, Orvieto, 550-500 a.C. Cabezas de mujeres.
  • Kylix ática "bilingüe" de Oltos, 520 a.C., aprox. En su interior, centauro de figuras negras; en la parte exterior, lanzador de jabalina de figuras rojas.
  • Kylix attica "bilingue" di Oltos, 520 a.C. circa. En el interior figura negra de un trompetista, en la parte exterior, combate.
  • Kylix ática de figuras rojas de Douris, 490-480 a.C. En el interior figura de guerrero, en la parte exterior, combate.
  • Stamnos ático de figuras rojas del Pintor de Kleophrades, 485-480 a.C., aprox., inv. 35700: en el lado A, dos guerreros y un guerrero caí­do; en el lado B, dos guerreros.

Sala XXI

Colección de los Vasos, cerámica ática de figuras rojas. Esta sala, llamada también de la Meridiana (reloj de sol), recuerda por su nombre a una pequeña habitación del Aposento del Cardinal Francisco Javier de Zelada, Secretario de Estado durante el pontificado del Papa Pí­o VI, quien vivió en estas habitaciones hasta 1801 antes de que éstos fueran destinados al museo. La sala debe su nombre a los instrumentos astronómicos, entre los que se encuentra un reloj de sol, que eran el observatorio del cardinal.

  • Visats de la sala.
  • Hidria ática de figuras rojas del Pintor de Berlí­n. 490 a.C. Cerámica pintada. Alto 58,2 cm En una vitrina completamente dedicada al Pintor de Berlí­n, uno de los ceramógrafos más importantes que ejercí­an en Atenas entre 500 y 460 a.C. (así­ llamado por una ánfora suya en los Museos de Berlí­n), se puede observar esta hidria en la que se representa sugestivamente al dios Apolo sentado en el trí­pode délfico, volando por encima del mar. Este vaso ha sido considerado, incluso ya por los autores de los inventarios del s. XIX, como uno de los más importantes de la colección vaticana, atribuible a la etapa juvenil del ceramógrafo. La figura está representada aislada sobre el brillante fondo del vaso, según el gusto compositivo peculiar de este maestro, que prefiere sobre todo la elegancia y la armoní­a en sus creaciones.
  • ínfora ática de figuras rojas del Pintor de Aquiles. Vulci. 450 a.C., aprox. Cerámica pintada. Alto 59,9 cm. De esta ánfora, que representa a Aquiles y Briseida, toma el nombre la figura convencional del Pintor de Aquiles, considerado discí­pulo del Pintor de Berlí­n según similitudes estilí­sticas con éste que lo delatan, sobre todo en la etapa inicial de su producción. El ánfora vaticana pertenece en cambio al perí­odo maduro de este maestro, que abarca globalmente la segunda mitad del s. V a.C., caracterizado por figuras que expresan serenidad y magnificencia al mismo tiempo. Los vasos del Pintor de Aquiles se difundieron ampliamente en el mundo mediterráneo antiguo: desde Grecia hasta Asia menor y Sicilia, y obviamente hasta Etruria, lugar donde fue hallada también el ánfora del Vaticano.
  • Crátera en forma de copa del Pintor de la Phiale de Boston. Vulci. 440-430 a.C. Cerámica pintada. Alto 32,9 cm. La introducción de una sobria policromí­a en el fondo blanco de los vasos, refleja en la ceramografí­a, en un cierto sentido, los desarrollos paralelos de la pintura coeva, tanto parietal como de "caballete". En la crátera en forma de copa del Pintor de la Phiale de Boston, discí­pulo del Pintor de Aquiles, que ejerció entre 450 y 425 a.C., aproximadamente, surge de manera evidente un estilo pictórico, que ya no se puede expresar sólo con la técnica de las figuras rojas. De todas formas, el maestro se aventura en esta última técnica, tal como lo testimonian otros vasos. En la cara principal de esta crátera se halla representado un tema mitológico, particularmente importante para el maestro, el cual otorga una intensidad espiritual especial a sus figuras: Hermes entrega el pequeño Dionisos al viejo Silenos. En el otro lado se encuentran tres musas, según la predilección por el mundo del teatro, la música y la danza que insistentemente vuelve a manifestarse en la producción de este pintor.
  • Hidria del Pintor de la Phiale de Boston, Vulci, 440-430 a.C.
  • Kylix ática de figuras rojas del pintor de Jena. Vulci. Finales del s. V a.C. Cerámica pintada. Diám. 25,3 cm. La producción tarda de cerámica ática aún depara ejemplares no faltos de frescura y originalidad, como esta kylix del Pintor de Jena, con una representación de Triptolemo en el tondo interior. Vasos de este pintor, que por convención debe su nombre a la ciudad en la que se conserva la mayor parte de los vasos que se le atribuyen y cuya actividad se desarrolló en Atenas, han sido hallados en Crimea y Etruria.

Sala XXII

Colección de los Vasos, cerámica italiota y etrusca de figuras rojas. A la colección de vasos italiotas está reservado el sugestivo recorrido semianular del Hemiciclo Superior. Con la definición de cerámica italiota se considera generalmente la amplia y articulada producción de vasos pintados con la técnica de figuras rojas que se desarrolla dentro de las colonias griegas en Italia meridional y Sicilia, entre fines del s. V y IV a.C. En esta sala se hallan reunidas las principales producciones: de Lucania, Campania, Paestum y Apulia, con la única excepción de las fábricas sicilianas. Una sección ha sido dedicada a la cerámica del estilo de Gnathia que, en su gusto abiertamente pictórico por la técnica polí­croma en el fondo negro brillante del vaso, señala paralelamente el epí­logo de la pintura alfarera antigua. Concluye el recorrido una selección dedicada a las expresiones paralelas de la ceramografí­a etrusca.

  • Crátera de Paestum. 360-330 a.C. Cerámica pintada. Alto 37 cm. En esta crátera pintada por Assteas, pintor de Paestum que ejerció hacia los años 360-330 a.C., está representada una parodia mitológica: Zeus corteja a Alcmena, esposa de Anfitrión, bajo la mirada de Hermes. En la producción de los ceramógrafos de Paestum se encuentra una fuerte inspiración del mundo teatral italiota. Los grotescos peinados de los actores cómicos aquí­ representados, son tí­picos del gusto popular de la comedia fliácica (de Phliax, figura del cortejo dionisí­aco), que floreció en la Magna Grecia durante el s. IV y III a.C. Este pintor firma seis vasos, mientras que otros, como el ejemplar vaticano, se atribuyen a él basándose en analogí­as técnicas y estilí­sticas.


 
 

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Museos Vaticanos III

 

Galerí­a de los Candelabros

Fue construida en 1761. En sus orí­genes era una logia abierta que más tarde fue cerrada (a fines de 1700). Las pinturas del techo son de los años 1883-1887. En esta galerí­a se exponen estatuas romanas, copias de originales griegos del perí­odo helení­stico (siglos III-I a.C.) y, en los arcos, enormes candelabros del siglo II d.C. originarios de Otricoli.
Adosada a la galerí­a está la sala de la Biga y que está está considerada como parte integrante de la Galerí­a de los Candelabros y que aparte de algunas estátuas, en el centro de esta sala, se exibe una biga practicamente en tamaño natural, que impresiona por su minucioso detalle.

 

Sala de los candelabros

MuGaní­medes y el águila. Mármol. Copia romana del siglo segundo después de un original en bronce por Leocares del siglo IV a.C.
Atalante, estatua de mujer joven victoriosa (palma sobre el tronco). Mármol, obra griega del siglo I a.C. Atribuida a Pasiteles.

  • Desconocido con niño en los hombros.
  • Sala de los candelabros.
  • Soldado Persa.
  • Esculturas varias de la Sala de los Candelabros

 

Sala de la Biga

En un ambiente de fines del Settecento se conserva el monumental grupo marmóreo romano del carro de biga tirado por dos caballos: fechado en el siglo I d.C., fue restaurado en 1788. Otra obra famosa que se puede ver es la copia del Discóbolo, de un original griego de bronce, de Mirón (hacia 460 a.C.), hallada en la Villa Adriana de Tí­voli.

  • La biga.
  • Estatua de un discóbolo, lanzamiento de disco. Mármol. Siglo II. Copia romana de bronce original de Mirón de una de alrededor de 460 aC.
  • Esculturas varias de la Sala de la biga.


 
 

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Galerí­a de los Tapices

A la Galerí­a de los Tapices se accede directamente desde la Galerí­a de los Candelabros. En ella se encuentran tapices flamencos tejidos en Bruselas por el taller de Pieter van Aelst en la época de Clemente VII (1523-1534), siguiendo el diseño de cartones de los discí­pulos de Rafael. Por primera vez se expusieron en 1531 en la Capilla Sixtina y en 1838 se prepararon para su colocación en esta galerí­a.

  • Tapices Varios.
  • Tapiz del Credo. Lana y seda, 410 x 685 cm. c. 1475-80

 


 
 

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Galerí­a de los Mapas

Su nombre se debe a los cuarenta mapas pintados al fresco sobre los muros, representando las regiones italianas y las posesiones de la Iglesia en la época del Papa Gregorio XIII (1572-1585). Fueron realizados entre los años 1580 y 1585 por Etienne Dupérac, según los cartones de Ignazio Danti, famoso geógrafo de ese tiempo. Considerados los Apeninos el elemento divisorio, sobre una pared están pintadas las regiones bañadas por los mares Ligur y Tirreno, sobre la otra, las regiones bañadas por el Adriático. Cada mapa regional presenta el plano de su ciudad principal.

 

 

Galerí­a

  • Vistas del techo.
  • Vistas de la galerí­a.

Mapas

  • Sicilia.
  • Italia (Peninsula)
  • Mapa.
  • Etruria.
  • Lacio y Sabina.
  • Liguria.
  • Cerdeña.
  • Ducado de Milán.
  • Francia.
  • Alemania.
  • Palestina.
  • Islas Británicas.
  • La Peninsula Ibérica.
  • El Hemisferio Occidental.

Estatuas y frescos

  • Herma de aristóteles.
  • La transferencia de la Santa Casa de Loreto. Fresco de la bóveda. Taller de Cesare Nebbia y Césare Nebbia.
  • La Aparición de San Miguel Arcángel en el Monte Gargano. Taller de Cesare Nebbia y Césare Nebbia.


 
 

Ciudad del Vaticano

   

Museos Vaticanos II

   

Museos Vaticanos III

 

Galerí­a de Pí­o V

Comprende una Galerí­a, dos salitas y una capilla. Es obra del Papa Pí­o V (1566-72) y está pintado al fresco por Giorgio Vasari y Federico Zuccari. Allí­ se exponen tapices flamencos de los siglos XV y XVI. En las dos salitas adyacentes a la galerí­a se hallan: en la primera, una rica colección de cerámicas medievales y renacentistas halladas en los Palacios Vaticanos y en algunos edificios extraterritoriales de Roma; en la segunda, una sugestiva colección de mosaicos en miniatura realizados en Roma desde fines del siglo XVIII hasta la primera mitad del XIX.


Galerí­a Pí­o V

He buscado y buscado en la web durante mucho tiempo y he llegado a la conclusión de que a lo que algunos se refieren como el secreto Vaticano es lo concerniente a la información y obras de arte de esta galerí­a, porque yo no he encontrado nada de nada.
Talvez pueda haber algún alma caritativa, que tenga alguna que otra foto e información que desvele dicho misterio y si quisiera compartirla, ayudando a completar este artí­culo, serí­a alavado eternamente.



Sala del Sobieski

Cruzando la entrada que se ubica al final de lo que fuera un corredor del apartamento del Papa Pí­o V, se da inicio a la visita de la Sala Sobieski. A mano derecha de dicha sala se ubica un busto del Papa Pí­o IX y desde las ventanas de la misma se puede apreciar la parte exterior de la Capilla Sixtina.
Esta sala toma su nombre por el inmenso cuadro La Liberación de Viena realizado por el pintor polaco Jan Matejko. Dicha obra recrea la victoria del rey polaco Juan III Sobieski sobre las tropas del Imperio Otomano en el año de 1683 la cual le garantizó al Cristianismo su continuidad en Europa.
De este episodio se deriva a su vez una anécdota culinaria. Se dice que cuando Sobieski derrotó a las tropas otomanas, que en esa época portaban una media luna como sí­mbolo distintivo, el cocinero de Sobieski inventó el croissant. La obra de Matejko es también el cuadro más grande dentro de los Museos Vaticanos.
En el piso de la parte central aparecen mosaicos provenientes de la ciudad de Ostia Antica ubicada al sur de Roma. En ellos se pueden ver representaciones de pavos los cuales fueron animales que los antiguos romanos asociaron con la inmortalidad de las almas. Es por este motivo que estas aves aparecen a menudo en relieves de sarcófagos.
Las demás pinturas de la sala pertenecen al Ottocento, al igual que las que están en la Sala de la Inmaculada. La última pieza, antes de dejar esta sala, se titula Los Mártires de Gorcum y en ella se recrea el trágico episodio del 1572 en la ciudad holandesa de Gorcum en la cual fueron asesinados 19 monjes católicos por un grupo de calvinistas denominado Los Mendigos del Mar.

  • Mosaico el suelo.
  • Juan Sobieski III contra los turcos en la batalla de Viena. Jan Mateiuko.
  • Salomé con la cabeza de San Juan el Bautista.
  • Armadura de oro tallado en una puerta.
  • Otros cuadros.

Sala de la Inmaculada

Esta estancia, como su nombre lo indica, celebra la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. Dicho dogma fue aceptado en el año de 1854 cuando Pí­o IX estaba al mando de la Iglesia Católica. El dogma establece que Marí­a nació como una persona libre de pecado.
Los frescos de esta estancia fueron elaborados por el artista Podesti y en el más grande de esta sala se puede observar el modo en que la Virgen Marí­a pisa con su pie derecho a la serpiente que simboliza el pecado del hombre. Al centro de esta estancia se encuentra un mueble en el cual se almacenan documentos relacionados con la proclamación del dogma que reyes, obispos, ciudades y diócesis regalaron a Pí­o IX.

  • Frescos.
  • Estatua de la Inmaculada.

Capilla de Urbano

Debe su nombre al papa Barberini, quien la utilizó como capilla privada, ricamente decorado con frescos y estuco dorado, realizados por de Pietro da Cortona. El fresco sobre el altar representa el Descendimiento de Nuestro Señor. El frontal de altar es de la pequeña iglesia de San Filippo, en Via Giulia, una iglesia románica dedicada a San Filippo, ahora desacralizada.

  • Episodios de la Asunción de la Virgen del antiguo testamento. Agostino Ciampelli 1624.
  • La Piedad. Pietro Berrettini. 1635.
  • Expulsión de Lucifer y los íngeles reveles. Giorgio Vasari 1511-1574.

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