
Historia y Origen
Rafael Reyes Rodríguez, en la segunda mitad del siglo XIX, hacia 1860, comenzó a fabricar, de manera privada, lo que con el tiempo se conocería como Anís Machaquito. Dieciséis años después, en 1876, lo hizo de forma oficial. De ser un jornalero a un fabricante artesanal de aguardiente, su extraordinaria valía, tesón y el tiempo que le tocó vivir, fueron clave en su éxito.
Cuando ya se había ganado un nombre en Rute y los pueblos limítrofes, comienza su expansión regional. Una anécdota peculiar ocurrió en Linares (Jaén), donde, en medio del auge minero, Rafael descargaba sus mulas en el patio de una posada mientras cantaba medias granadinas. Este improvisado recital flamenco llegó a oídos del alcalde, quien, fascinado por su voz, lo invitó a cantar en una fiesta esa noche. Rafael, siempre más centrado en su negocio, rechazó la oferta. Pero el alcalde, insistente, le aseguró que su aguardiente ya estaba vendido y lo invitó a participar de la fiesta. Esta amistad, forjada entre el arte y la tradición, extendió aún más la fama de Anís Machaquito.
En 1892, Machaquito, el famoso estoqueador, le dio su nombre al aguardiente de Rafael Reyes. La marca comienza a despegar. Los toreros, como los grandes nombres de hoy en día, fueron referentes y, con su apoyo, Anís Machaquito se consolida como una marca de prestigio. El anís ya no era solo aguardiente; se convertía en algo más. La denominación “Anís Machaquito” perdura hasta hoy.
A principios del siglo XX, Anís Machaquito revolucionó el marketing de la época. Con un coche descapotable Hudson y una banda de música, la marca recorrió Málaga, sorprendiendo y conquistando a todos con su espíritu innovador.
Tras la guerra, Anís Machaquito no solo siguió produciendo, sino que se centró en mantener la calidad y nunca lanzó al mercado un producto inferior. Durante la posguerra, se dejó de fabricar el Anís seco si no se contaba con los ingredientes de la mejor calidad.
Hoy, en pleno siglo XXI, Anís Machaquito sigue siendo un referente de calidad, con la 5º generación de los Reyes al mando. La combinación de sabiduría y juventud continúa el legado de calidad y tradición que comenzó Rafael Reyes hace más de 160 años.
Arquitectura
Conserva la estructura típica de una fábrica artesanal y tradicional andaluza del siglo XIX dedicada a la agroindustria local. En sus instalaciones se mantienen elementos de gran valor industrial histórico, como los antiguos alambiques, bodegas de envejecimiento y espacios de trabajo tradicionales donde se elaboran los destilados.
Destino
Está destinada principalmente a la producción artesanal de aguardientes, anís y otros licores. Además, funciona como Destilería-Museo (Colección Museográfica), abierta al público para ofrecer visitas guiadas donde se muestra todo el proceso tradicional de fabricación del anís y la historia de la marca.